No tenemos un conocimiento contrastado empíricamente
sobre los dos conceptos centrales de la psicología: conciencia y mente. Ambos
también lo son para la inteligencia artificial (IA Teoría de la mente). La relación entre la
mente y el cerebro es la conjetura más antigua de la
antropología filosófica aún sin resolver desde los Presocráticos. La teoría más
aceptada sobre la conciencia y los estados mentales es el emergentismo.
Su principal supuesto es que el cerebro es un biosistema cuántico
compuesto de neuronas, conexiones sinápticas, lóbulos y áreas especializadas
con dos tipos de propiedades: las resultantes, neurofisiológicas, que poseen
por separado algunos o todos los componentes del biosistema y las emergentes
que sólo las posee el cerebro como totalidad integrada o unidad funcional. Las
propiedades emergentes dependen de las resultantes, pero las superan hasta
constituir una nueva propiedad: el psiquismo. Una neurona, una red de neuronas,
incluso un área neuronal no tienen en sí mismas propiedades mentales, pero los
ochenta y seis mil millones de neuronas del cerebro (cada neurona puede
conectarse con otras, formando una red de hasta un cuatrillón o mil billones
de sinapsis) interactuando en un sistema único y cooperativo han conseguido
finalmente producirlas: el conocido pienso luego existo. La base
cuántica del biosistema consiste en que las propiedades emergentes no pueden
explicarse causalmente ni predecirse de forma determinista a partir de las
resultantes. La actividad mental se rige conjuntamente por el principio
necesitario de causalidad y el principio probabilístico de indeterminación
(segunda conjetura). Algo evidente si observamos la conducta humana individual
y colectiva así como el fracaso de las ciencias sociales cuando intentan
formular leyes. Un ejemplo sencillo son las encuestas preelectorales. Su margen
de error es considerable. Además la observación directa del fenómeno altera su
resultado.
Si la inteligencia artificial en un futuro todavía
lejano implementara una máquina capaz de emular las propiedades emergentes del
cerebro tendría conciencia y estados mentales equivalentes a los humanos. El
problema es que con la tecnología actual no podemos tener un conocimiento
científico del órgano que lo produce. La relación entre el cuerpo y la mente es
un enigma que todavía no hemos convertido en un problema porque donde hay un
problema real hay una solución científica. El cerebro es incapaz de
conocer al cerebro.
El paradigma mayoritario sobre la mente es la
Psicología Cognitiva. Hay teorías alternativas: el neoconductismo, el
psicoanálisis, el conexionismo… La Psicología Cognitiva concibe la actividad
mental como procesamiento de la información. Se basa en la denominada metáfora
del ordenador. Los desarrollos actuales de la inteligencia artificial se
siguen de esta analogía. El funcionamiento de la mente es semejante al de una
computadora de propósito universal, es decir, un mecanismo válido para procesar
cualquier tipo de datos. El cerebro es el hardware o soporte
físico que hace posible tal procesamiento. Ahora bien, el hardware precisa
de un software para gestionarlo, a saber, un sistema operativo
y unas aplicaciones.
El cerebro está dotado de un doble sistema operativo
lógico-lingüístico que constituye el software básico de la
mente: incluye los principios de la lógica formal impresos neurológicamente y
la gramática profunda o universales lingüísticos innatos (tercera conjetura). A
su vez, los procesos cognitivos constituyen el software funcional de
la mente. Está formada por un conjunto de módulos o bloques independientes
aunque comunicados e interrelacionados. Los procesos cognitivos son los
programas que se ejecutan sobre el sistema operativo: procesos informativos (sensación, percepción, esquemas perceptivos),
representativos (memoria, aprendizaje), intelectivos (inteligencia,
creatividad, lenguaje) y emotivos (sentimientos, emociones, pasiones). El
lenguaje forma parte del software básico como gramática
profunda (innata) y del software funcional como gramática
superficial (aprendida) que incluye los sistemas fonológico, morfológico,
sintáctico, semántico y pragmático de una lengua.
La existencia de teorías alternativas sobre la conciencia y la mente revela que no podemos hablar en sentido estricto de psicología científica sino de un saber no demostrado que aspira a convertirse en ciencia cognitiva. Sólo del progreso indefinido de la IA Teoría de la Mente podemos esperar una repuesta acabada y completa a las conjeturas de la relación cerebro-mente. Mientras tanto lo más aconsejable es seguir leyendo los Episodios Nacionales.

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