Los especialistas distinguen dos modelos actuales de
Inteligencia Artificial según sus capacidades operativas y desarrollo
tecnológico: las máquinas reactivas y la IA de memoria limitada. Y cuatro
futuras en un horizonte lejano e incierto de las que nos ocuparemos en otro
momento: IA Teoría de la mente,
Inteligencia Artificial General y Superinteligencia Artificial. En todo caso,
no debemos obsesionarnos con las profecías utópicas o distópicas sobre el
advenimiento determinista de una Arcadia digital o sobre el reino de las
máquinas y la extinción o sumisión de la especie humana. Su lugar natural son los
guiones de películas futuristas (algunas excelentes), las historietas del género y la literatura de ciencia
ficción.
Las Máquinas Reactivas son los modelos más simples y
antiguos de IA. Algunos expertos ni siquiera la consideran tal. Están diseñadas
para realizar funciones específicas mediante reglas predefinidas. Son
algoritmos eficientes para tareas automatizadas, pero no tienen capacidad de
autoaprendizaje. Precisan de un agente externo, los desarrolladores de
software, para aumentar sus conocimientos. Procesan la
información para decidir en tiempo real las soluciones correctas. El ejemplo
más conocido es la supercomputadora Deep Blue de IBM que
derrotó al campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov en 1997, capaz de procesar
hasta 200 millones de posiciones por segundo. O los operadores telefónicos
automatizados de atención al cliente que gestionan las consultas de los
usuarios sin intervención humana directa mediante comandos de texto o audio. El
ejemplo más avanzado es la robótica, una ingeniería dedicada al diseño y
construcción de máquinas capaces de desempeñar tareas humanas mediante procesos
mecanizados y programados.
La Inteligencia Artificial de memoria limitada funciona
también con reglas programadas o patrones aprendidos. Almacena datos de un
pasado reciente por un corto periodo de tiempo para optimizar
sus decisiones puntuales. Aprende por sí misma
de datos anteriores, pero tiene memoria a corto plazo y no los almacena de
forma permanente. Ejemplos: los asistentes virtuales (Siri, Alexa), filtros de
spam y motores de recomendación (Netflix, Spotify); también los sensores de los
vehículos autónomos que evalúan situaciones en tiempo real mediante algoritmos
que detectan vehículos, carriles y obstáculos. Las Apps o aplicaciones de
software utilizan esta tecnología para ejecutarse en teléfonos inteligentes,
tablets u otros dispositivos electrónicos.
La Inteligencia Artificial
generativa es un subconjunto mejorado de la IA de memoria limitada. Ofrece una
amplia gama de medios para los creadores de contenido. Se basa en
la combinación de grandes volúmenes de datos (procedentes de internet)
y la capacidad de computación para simular procesos de inteligencia
humana. Utiliza el aprendizaje automático (machine
learning) y profundo (deep learning) para identificar patrones
estadísticos, razonar, aprender y tomar decisiones autónomas. Tiene, por
tanto, la capacidad de ser alimentada por los programadores y de alimentarse de
las ilimitadas interacciones que tiene con los usuarios. Es la más popular (Google la integra en su navegador). Según el contenido
se divide en modelos especializados de lenguaje capaces de buscar información
mediante motores diversificados (Deep search) con enlaces, citas y
bibliografía; de procesar y generar texto; mantener conversaciones fluidas (chatbot)
o traducir la mayoría de los lenguajes naturales. Las más utilizados son
ChatGPT, Gemini, Claude, o Copilot. También hay modelos de imágenes y video,
modelos de audio que incluyen voz y música, modelos de código capaces de
generar fragmentos de programación y asistir a los desarrolladores de software.
Los más avanzados son los modelos multimodales que integran varios
formatos (texto, imagen, sonido) para ofrecer aplicaciones más completas y
flexibles. Nos centramos en los modelos textuales (los
multimodales requieren un capítulo aparte).
La IA generativa, aunque rápida y eficiente, tiene limitaciones. La
búsqueda de información, como reconocen los propios creadores de modelos, no es
totalmente fiable. Según los expertos podemos cuantificarla con una certeza
del 75%. Esta limitación puede deberse a varios factores: la alucinación o invención de
información falsa o no contrastada, errores en el filtrado de
datos y las consiguientes respuestas disonantes, la falta de actualización o
malinterpretación de la información más reciente, los documentos
sesgados o manipulados y la variabilidad o respuestas
erráticas, incluso inconsistentes, en función de la interpretación aleatoria del
contexto de búsqueda.
El procesamiento y generación de textos resulta útil en lenguajes
normalizados, entre otros de primer orden los diagnósticos clínicos,
resoluciones judiciales, documentos administrativos e incluso textos
científicos. Pero no funciona en las múltiples variantes de escritura creativa.
Se pierde el estilo, iguala, no capta matices ni intenciones, se pierde con la
expresión de emociones, aunque si insistes es capaz de aprender, corregirse e
imitarte (lo cual es un juego de mesa absurdo).
En las conversaciones trata de evitar un quid pro quo equilibrado o reciprocidad en el intercambio de información. Sea cual sea al tema, siempre trata de aprovecharse de la que le puedas proporcionar para su entrenamiento mediante el efecto rebote de la entrada (¿Pero primero dime tú que piensas o por qué te parece interesante?) o la derivación del retorno hacia cuestiones colaterales para implicarte otra vez sin aportar a su vez resultados sustantivos. Si insistes en esquivar su estrategia de retroalimentación (feedback) te contesta con descripciones y clasificaciones sacadas de la web.
Las traducciones (sobre todo del inglés por razones acumulativas) son correctas. Ni siquiera los miembros del Cuerpo de Traductores e Intérpretes oficiales detectan errores gramaticales significativos en textos de escritura creativa. El problema es la traducción inversa: intenta ahora que el resultado sea devuelto a su texto original. Te llevarás una desagradable sorpresa. Se ha perdido el sentido y la enjundia de la entrada inicial. ¿Qué es lo que falla? Simplemente que carece de habilidades cognitivas que le permitan comprender, anticipar, manejar las intenciones, emociones y usos contextuales de la autoconciencia. Justo aquí comienzan la especulaciones y fantasías de las inteligencias artificiales del futuro.

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