martes, 26 de septiembre de 2023

Minima moralia

 

Otra versión del pecado original o mito de la caída. Un amigo, ahora conocido de tercera, aficionado al golf se encontró hace tiempo en el hoyo 12 del Club de Campo un putter Scotty Cameron de última generación, unos seiscientos euros. Lo echó a la bolsa para devolverlo en la casa club, pero tenía prisa por ir al dentista. Se le olvidó al día siguiente y al otro y a la semana. Y al mes, como el anillo de Gollum, lo consideraba su tesoro. Le endosó su viejo Ping Anser a un sobrino y tal día hará un año. Hay dos clases de jugones: las que consideran al putter hallado un regalo inesperado del destino (las justificaciones son innumerables) y los que no podrían dormir sin haberlo devuelto (sólo hay una razón). Obviamente, hay innumerables grados intermedios entre el ideal kantiano de la santidad y el hedonismo corrompido de Sade. Pero la línea de demarcación, convocada o no convocada, estará siempre presente. (La ciencia del bien y del mal es bastante simple).

¿Qué me dicen del fútbol profesional masculino? Son evidentes las razones por las que los jugadores leyeron un aguado manifiesto en apoyo de sus colegas femeninas tras el sobado affaire Rubiales. Con certero criterio comprendieron que el auténtico problema no era el acoso sino el futbol en sí mismo. Lo mejor es no removerlo, dejarlo como está. Demasiado dinero en juego. Clubes ruinosos o apalancados a causa de la pandemia, de obras faraónicas y fichajes enloquecidos; clubes-Estado propiedad de magnates o jeques con fondos ilimitados que impiden una competencia leal y sólo buscan inversiones rentables. Los jugadores son mercenarios que cobran su peso en oro, los representantes de los futbolistas y los directivos reciben comisiones siderales, los entrenadores se tragan lo que les echen, los organismos federativos miran a otro lado y se rigen por reglas irregulares, el estamento arbitral es sospechoso de “corrupción sistémica”. A esto se une esa parte coral de la afición que se dedica durante el partido a interpretar cánticos racistas e insultos. Además, ver el fútbol en el estadio o en la televisión es cada vez más caro.

Los deepfakes pornográficos, ahora en plena eclosión, está condenados al fracaso y al olvido en menos de un año. En realidad, no ves a nadie, solo fantasmas digitales. Está claro que no son Brad Pitt ni Ana de Armas. ¿Qué interés erótico puede tener mirar una imaginería digital a sabiendas de que es una morbosa ilusión generada por las máquinas? Cuanto más cercano sea el avatar, cuanto más amigo o conocido sea, más repulsión sentirás por la farsa. La actitud mayoritaria será bloquear canal, código y mensaje. A los padres de las niñas extremeñas les consta que las imágenes y videos no son sus hijas sino meras apariciones pervertidas. Por ahora es necesaria la vía penal. Llegará un momento en que no hará falta. Como ocurre con la pornografía de toda la vida.

Tres funciones sociológicas de la pornografía. La primera es iniciática. El adolescente cada vez más precoz no conoce la sexualidad por su familia, ni por los tediosos (cuando no tendenciosos) cursos escolares de educación sexual. Antes y ahora la aprende a través de los amigos. Antes en las ilustraciones de una revista mugrienta. Ahora en los sitios web más acreditadas del ramo. Dicen los entendidos que los pases empiezan a los ocho años. Los programas de IA que sirven para desnudar al prójimo han creado un nuevo (y efímero) objeto del deseo. Incluso las fantasías nocturnas de carne y hueso son más excitantes que los montajes hiperrealistas. La segunda función es caldear el ambiente de una pareja aburrida en una tarde lluviosa de invierno. La tercera, generar un negocio milmillonario mediante la curiosidad, la afición o adicción a una subcultura tan antigua como la humanidad. Su consumo mueve solo en Estados Unidos 2.500 millones de dólares al año.

El fundamento de una iglesia o confesión religiosa es la ortodoxia. Las grandes religiones históricas, especialmente la católica, han mantenido su prevalencia secular gracias a sus principios dogmáticos. El enemigo mortal de las iglesias son las herejías, las apostasías y las deserciones. Cualquier mínima desviación resulta sospechosa porque abre la puerta a la deslealtad. En la iglesia romana actual hay movimientos sísmicos en torno a las ideas renovadoras del Papa. Ocurre lo mismo en los partidos políticos. Piensen en los nuestros: Sumar es un agregado de personalismos encontrados que ni siquiera el feminismo radical consigue cimentar. El PSOE está inmerso en una lucha fratricida entre el inmovilismo de las viejas glorias y los partidarios de una segunda transición federalista que pone en peligro a la monarquía que, a su vez, se pone en peligro a sí misma. El PP vive su particular drama de identidad: quién soy, de dónde vengo, a dónde voy. O su dependencia ambivalente (que trata en vano de ocultar) de un partido que a la vez le suma cargos y le resta votos. Y una crisis de liderazgo que enfrenta a los sectores más belicosos del populismo madrileño con las llamadas poco convincentes a la centralidad. Por último, Vox: un partido anticonstitucional, antieuropeo, anticientífico envuelto en purgas sucesivas. Uno echa de menos la estabilidad de las democracias nórdicas donde socialdemócratas y liberales se ponen de acuerdo en cuanto pueden y la política ocupa poco espacio en la vida cotidiana. 

viernes, 15 de septiembre de 2023

Inteligencia artificial

La Inteligencia Artificial (IA) es uno de los avances tecnológicos que han transformado el mundo, como la imprenta, la máquina de vapor, la bombilla, el teléfono, el avión, las computadoras, internet y los smartphones. Dicho con palabras sencillas, la IA son máquinas dotadas de potentes algoritmos informáticos programados para reproducir las funciones cognitivas de la mente humana. Sus innumerables usos abarcan las finanzas, el análisis de datos, la medicina, la automoción, la aviación, la robótica, la gestión del transporte, la industria, la agricultura, la meteorología, la carrera de armamentos o los juegos. Por ejemplo, jugar al ajedrez con los grandes maestros y darles jaque mate. Pueden implementarse algoritmos para automatizar cualquier actividad humana. Los más populares son los modelos del lenguaje o redes neuronales artificiales capaces de procesar grandes volúmenes de información a fin de aprender la gramática de un idioma y generar conversaciones o textos originales. En fin, es la realización ex machina del concepto de competencia lingüística formulado por Noam Chomsky en 1960 en su obra Syntactic structures y completado una década después por el sociolingüista Dell Hymes en su teoría de la Competencia Comunicativa.

Meta, la empresa matriz de Facebook, ha lanzado públicamente su nuevo modelo de lenguaje de inteligencia artificial (IA) llamado Large Language Model Meta AI (LLaMA). Este nuevo lanzamiento de Meta es un avance significativo en la democratización del acceso a grandes modelos de lenguaje y marca un hito en el progreso de la IA. LLaMA es un modelo de lenguaje que llega a 65 mil millones de parámetros, de hecho se presenta en varios tamaños que van desde 7 mil millones a 65 mil millones de parámetros. El modelo funciona a través de la generación de texto recursiva, en la que se utiliza una secuencia de palabras como entrada para predecir la siguiente palabra. Según Meta, el modelo LLaMA se entrenó en textos de las 20 lenguas con el mayor número de hablantes, centrándose en las lenguas con alfabetos latino y cirílico.

Sin entender gran cosa, está claro que no se trata de una Wikipedia parlante sino de un instrumento capaz de dialogar sobre cualquier tema, responder dudas, suscitar preguntas y formular hipótesis. Con total seguridad hay equipos de ingenieros de primera línea que están construyendo algoritmos relacionados con la predicción en las apuestas deportivas. Hace poco le pregunté a uno de los chats IA más conocidos, después de identificarme, qué equipo iba a ganar la Liga. Ahora mismo es imposible hacer un pronostico fiable, contestó, no obstante... 

He impartido clases de historia de la filosofía antes y después de internet y utilizado "el trabajo" como herramienta didáctica en ambos casos, aunque no los dictados mediante IA. En mi opinión, las cosas no han cambiado mucho. Adelanto la conclusión: se puede aplicar con criterio un amplio repertorio de ejercicios prácticos en la citada asignatura: comentario de textos, mapas conceptuales, resúmenes, pruebas de alternativa múltiple, cuestiones de comprensión, relación y repaso, glosarios. Puedo asegurar que los trabajos no sirven para nada. Antes de internet, los esforzados alumnos copiaban a mano los trabajos, cual monjes medievales, de los diccionarios enciclopédicos. Todavía conservo el Larousse (veinte volúmenes) y dos tomos titulados Las mariposas del mundo (pensé que a mi mujer le gustarían en vez de tirármelos a la cabeza) que me endosaron los emboscados representantes de las editoriales que nos cazaban a lazo en la sala de profesores. Hoy nadie quiere libros y menos enciclopedias, ni siquiera regaladas. Recuerdos de los Baby Boomers

Con internet los alumnos copiaban y pegaban las mismas enciclopedias virtuales mientras intentaban pasar las pantallas del Principito en otra ventana. Había además incontables páginas de historia de la filosofía a la espera de ser ordeñadas. O plataformas como El Rincón del Vago donde los estudiantes se bajaban trabajos de todas las asignaturas habidas y por haber. En mi caso, circulaban por el centro durante años con la seguridad de que no los iba a leer. Los exigía como un absurdo requisito para aprobar, pero no modificaban la calificación una vez que me los enviaban al correo en grupos de cuatro. El trasiego digital, único fin confesable, era divertido entonces.

Los modelos IA de lenguaje aplicados a la enseñanza, producen unos textos tan equivalentes a los humanos que los estudiantes los utilizan para redactar trabajos sin que los profesores sean capaces de detectar el fraude incluso en la Universidad. Ya hay disponibles programas delatores de textos creados con GPT. El problema es que la IA siempre va por delante del chivato que en breve queda desfasado y vuelta a empezar. Es lo mismo que el dopaje y los medios de control. Sobresaliente general. Ni qué decir tiene que si diera clases ahora prescindiría de perder el tiempo, hacérselo perder al alumno y al algoritmo con inútiles deberes escolares.

sábado, 9 de septiembre de 2023

El caso Rubiales

 

Un personaje tan notorio como Woody Allen, en una entrevista al diario El Mundo, ha realizado unas polémicas declaraciones durante la presentación de su última película en el Festival Venecia, Coup de chance, en las que quita hierro al pico del inhabilitado presidente de la Real Federación Española de Fútbol.

Es difícil entender que una persona pueda perder su trabajo y ser penalizada de esa manera por dar un beso a alguien. Si fue inapropiado o demasiado agresivo, hay que decirle claramente que no haga eso y que se disculpe. No es que haya asesinado a alguien. Pero lo suspendieron de su cargo y podría perderlo todo. (…) Fue resultado del "momento" y la "emoción de la victoria". (…) Lo primero que pensé es que no se escondieron ni la besó en un callejón oscuro. No la estaba violando, era solo un beso y era una amiga. ¿Qué hay de malo en eso? En la primera información no sabíamos si la mujer se apartó y le dijo: “No hagas eso” (…) Como ciudadano medio, estuvo mal, hizo algo incorrecto… pero no fue como si hubiera quemado un colegio (…) Fue algo público. No la estaba besando en su despacho con la puerta cerrada ni nada parecido donde ella estuviera amenazada. Fue claramente a la vista de todos y ella no estaba en peligro. Pero claro, ella tiene todo el derecho a dejar claro que no quiere, y él tiene el deber de pedir disculpas y de asegurar que no lo volverá a hacer. Y hecho eso, seguir los dos adelante…

Sólo una persona completamente ajena al affaire Rubiales podría haber opinado así. Es curioso que el más cercano, el cesado presidente, y el más lejano, el célebre director, no entiendan lo que ha ocurrido. Ambos juzgan un hecho concreto, una acción aislada, un acontecimiento en sí mismo; no lo que es: una enmienda a la totalidad.

El beso robado y el gesto obsceno de Rubiales no es la causa sino la ocasión de ajustar viejas cuentas con el fútbol profesional femenino. Si la selección española no hubiera hecho la proeza de ganar el Mundial 2023 nada habría salido a la luz. El problema viene de atrás. Hace más de un año, quince jugadoras enviaron un correo a la Federación Española de Fútbol para comunicar su renuncia a jugar en la Selección por su desacuerdo con los métodos y decisiones del entrenador, Jorge Vilda; las capitanas pidieron además su destitución. La respuesta de Rubiales y Vilda fue contundente: el primero desautorizó la pretensión de las jugadoras por incompetencia y amenazó con sanciones legales por incomparecencia; el segundo se aferró al cargo sin más explicaciones. Posteriormente doce de las quince rebeldes solicitaron su disposición a volver a la selección. Hace días Jorge Vilda ha sido destituido por su estrecha connivencia con Rubiales. En la Asamblea de la RFEF fue uno de los que aplaudió a rabiar el discurso exculpatorio de su jefe (igual que el actual entrenador de la selección nacional masculina, Luis de la Fuente). Cuando cambió la dirección del viento ambos se sumaron a las críticas e improvisaron unas endebles excusas: el contexto emocional, dijeron, los había arrastrado a ponerse en pie y sumarse al sentimiento unánime del grupo. Lo cierto es que muchos asistentes se sentaron con las manos en los bolsillos y miraron al suelo.    

También ha sido decisivo el irresistible ascenso del feminismo, siempre con años de retraso, en nuestra sociedad. El affaire Rubiales ha tenido la singularidad de encrespar a todas las tendencias feministas en una escala ascendente de descalificaciones: desde la impresentable actitud machista hasta el abrazo mataleón. La jugadora Jenni Hermoso que inicialmente se mostró perpleja y después molesta por el achuchón subitáneo, denuncia ahora formalmente al implicado, lo cual ha activado una querella “a la mayor brevedad” de la teniente fiscal de la Audiencia Nacional por indicios de agresión sexual. Rubiales pasa de ser cesado a juzgado. Incluso un alto comisionado de la ONU ha condenado el caso por abuso de posición dominante.

Por supuesto, los partidos políticos han puesto en marcha la máquina de picar carne y se han posicionado en torno al beso no consentido. El PSOE considera que Rubiales "no puede seguir representando ni los valores del deporte, ni los valores de un país al que no representa”. El PP ha pedido que se "escuche a la sociedad y a las futbolistas e insta al Gobierno a que actúe para no llegar tarde a la solución del problema”. Sumar pide la "suspensión inmediata" de Rubiales al Consejo Superior de Deportes que, a su vez, ha remitido la documentación pertinente al Tribunal Administrativo del Deporte que estudia el caso como "una infracción grave pero no muy grave". Por tanto, el CSD no tiene vía libre para la suspensión definitiva y deja en cueros al Gobierno. Vox, por su parte, denuncia la "cacería política" contra el expresidente, critica el “falso feminismo”, carga contra la ley del “solo sí es sí” y pide la dimisión de Sánchez. Lo cierto es que PP y PSOE permitieron e incluso promovieron cuando gobernaban el ascenso de altos cargos federativos poco capacitados (un eufemismo) para una gestión eficaz del deporte. De aquellos barros estos lodos. En fin, lo de siempre.   

P.D. A esto se unen las tertulias de mañana, tarde y noche que, aunque pregonan que sólo deberíamos dar protagonismo al triunfo de la Selección Femenina de fútbol, campeonas del mundo (increíble dadas las circunstancias masculinas), en realidad de lo que único que hablan es del caso Rubiales. En breve una serie de Netflix.