jueves, 17 de mayo de 2018

¡Creemos!



Ya tenemos tres copas de la UEFA Europa League y tres bandejas de la UEFA Champions League. Hablemos de los dos grandes protagonistas del triunfo: El Cholo y Griezmann. Luego del partido.
Mantengo el principio de que en fútbol siempre gana el que merece ganar. Un equipo puede tener el noventa por ciento de posesión, tirar diez veces al poste y chocar con el acierto del portero rival y los errores del árbitro… además de encajar un solo gol en propia meta en una jugada aislada y chapucera. Pero el fútbol consiste en enchufarla y que no te la enchufen, lo demás es secundario: una de las formas de lograrlo es jugar bien, trenzar, tocar, manejar el cuero, golear siempre que tengas en la plantilla cinco estrellas de 200 millones de pavos. Pero no es la única forma. Es evidente que el atleti no es un equipo de tocones, es más, cuando el director deportivo ficha algo parecido, Simeone se ocupa de reeducarlo para que se adapte a su manera de ganar. Los repule: trabajo y sacrificio. Su primer éxito ha sido mejorar las señas de identidad del atleti de siempre, “el glorioso” de Joserra, y en esto consiste su talento: defensa rocosa de un conjunto sinfónico, fiable, donde nadie se libra de dar el callo sea cual sea el importe de su ficha; contraataque letal y sintonía con un público entregado (al que, como dice Valdano, también entrena). Desde su visión del juego, una estrategia que admite diversas pizarras, Simeone exprime al máximo las virtudes de cada jugador que se adaptan a sus planes. Otras le sobran si tapan las que busca. Buenos jugadores, como Carrasco, Vieto, Augusto, por no hablar del inefable Jackson Martínez, tuvieron que hacer las maletas por no adecuarse al proyecto del Cholo. Un “fina estampa” como Oliver Torres tuvo que emigrar a Portugal por sus filigranas y regates a sí mismo. En un video del entreno se ve al técnico argentino decirle amablemente: ¡Che pibe, todo eso que haces no vale para nada! Tiemblo por el futuro de Gameiro y Vitolo. En la final chuparon banquillo. Otra cualidad del técnico es conseguir una competencia darwiniana en la plantilla, una selección de los más aptos a su idea. Tiene mucha paciencia con las rotaciones y descartes, todo el mundo tiene oportunidades, pero cuando toma una decisión no le tiembla el pulso. Debe mejorar su carácter, aunque lo dudo, para no volver a ver una final enjaulado como un tigre, recorriendo más quilómetros que muchos jugadores del Olympique (como dijo el locutor de la tele).  
Es evidente que Griezmann es el jugador sobre el que pivota el equipo, es el Messi o el Cristiano de los poderosos. Es probable que se vaya, según parece, al Barça. No creo que haya nada que objetar a la actitud del principito salvo algunas ambiguas declaraciones en la televisión de su país. A petición del Cholo, se quedó en Enero cuando el equipo no pudo fichar por sanción de la UEFA; ha rendido a un gran nivel en todas las competiciones y nos ha regalado gran parte de la tercera Europa League. Es un profesional francés. No es Kiko, Gabi o Saúl, canteranos de pura sangre, y el Barça nos hace lo que nosotros le hacemos a otros equipos con menos presupuesto, como la Real Sociedad o el Sevilla. Eso sí, con manifestaciones forzadas e inoportunas sobre su inminente fichaje. Veremos en que para el asunto. La oferta de Gil y Cerezo es más que generosa. Lo que está claro es que si queremos crecer como equipo con una afición a la altura del nuevo estadio no podemos dejar escapar a Griezman ni a Oblak, el mejor portero del mundo.   
El arranque del partido fue flojo y casi nos cuesta un disgusto. No hubo tanteo previo. Las intenciones se dieron por supuestas y el Olympique de Marsella salió a morder al cien por cien de sus fuerzas… lo cual descolocó el entramado táctico del atleti durante el primer cuarto de hora aunque no marcaron y eso se paga. Una de las bazas que el Cholo juega por sistema es que hay que llegar al segundo tiempo en las mejores condiciones físicas. Posiblemente el profe Ortega tenga algo que ver. Además un fallo clamoroso del central marsellés Anguissa propició una de las especialidades de la casa que aprovecho Griezman para adelantarse en el marcador. Y aquí cambió el partido. En la segunda parte, una de las mejores que le he visto al atleti, el Olympique salió muerto física y mentalmente. Dejó ver sus carencias defensivas, que la liga francesa no es la española, que solo Payet, lesionado en la primera parte, sería titular con el Cholo; un equipo descompuesto que nunca penetró en el blindaje y encajó dos goles preciosos con doblete de Griezman y una espléndida definición de Gabi. ¡Gabi selección! ¡Qué injusticia se ha hecho con este gran profesional que no nunca ha sido convocado para vestir la roja! Inmensos, Lucas, para mí mejor jugador que su hermano (que además no cuenta para Zidane), sin olvidarnos de Koke, Sául, Godín, y todos en general. Por cierto, muy oportuno el cambio de un desafortunado Vrsaljko por Juanfran, un jugador aquel propenso a la tarjeta innecesaria y a perder la posición en situaciones de riesgo. Está con un pie fuera del equipo. Si lo quiere el Nápoles, es suyo. Correa le gusta al Cholo más por lo que defiende que por lo que incordia arriba. Apunta a buen suplente, lo mismo que Thomas si se ficha a un centrocampista con caché. Costa se batió con los centrales pero no está en su mejor momento de forma. El resto, todo el mundo lo vio en el nuevo estadio del Lyon (ciudad donde mi hijo, un atlético de coraje y corazón, cursó hace años el Erasmus) o en la tele. El niño Torres por fin toco plata en el equipo de su vida. Después, Neptuno y las celebraciones. No insistimos. Si fuera más joven no hubiera faltado a la cita. Mañana más.
Ahora toca, partido a partido, mantener el segundo puesto de la liga frente al Eibar en el Metropolitano. ¡Cuidado con las resacas que las carga el diablo! Quedar por delante de los blancos es una sabrosura.

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