lunes, 24 de abril de 2023

La prostitución. Primera parte

 

Ilegalizar el oficio más antiguo del mundo es una causa perdida. Me refiero al ejercicio voluntario de la prostitución, en ningún caso a la explotación sexual, especialmente la de inmigrantes y menores, uno de los peores crímenes contra la humanidad. Es evidente que hay grados, estatus, matices y, sobre todo, fronteras nebulosas entre el ejercicio voluntario y la explotación sexual; resulta muy complejo aplicar la regla cartesiana de análisis a los distingos (una figura lógica) entre ambas categorías. La prostitución, por supuesto, puede ser masculina o femenina, aunque es ejercida mayoritariamente por mujeres y, por tanto, los clientes son mayoritariamente hombres.

Un amigo, capellán castrense suspendido de sus obligaciones sacerdotales, teólogo por Comillas, doctor en filosofía e Inspector de Enseñanza Secundaria, al que conocí en uno de mis destinos manchegos, afirmaba irónicamente que si el comercio sexual es una institución anterior al judeocristianismo y ha sobrevivido a los anatemas de la Iglesia Católica es que no tiene principio ni fin. Se refería, supuse, al proceso de hominización. Se lo pregunté y me dijo: “la prostitución no es exclusiva del género homo, se da en muchas especies. La separación entre naturaleza y cultura es incierta, y, en algunos casos, demasiado difusa”. Le pedí algunos ejemplos y me los dio: los etólogos han observado que las hembras de pingüino de Adelia intercambian sexo con machos que no son su compañero por las piedras que utilizan para construir sus nidos. Otro estudio demuestra que las hembras de chimpancé salvaje intercambian sexo por alimentos, incluso de manera sostenida.

Dicho de otro modo: ciertos usos y costumbres forman parte de un determinismo social imposible de erradicar. Es preferible legalizarlas o alegalizarlas que condenarlas a la clandestinidad. Piensen en los efectos negativos de una ley seca de la prostitución. Estoy convencido de que, para empezar, no debemos abordar el problema desde las inevitables valoraciones morales. Es preferible dejarlas para el final si queremos comprender y no simplemente juzgar.

Es improbable que entre los cromañones que llegaron a Europa durante el Paleolítico Superior se diera lo que nosotros entendemos por prostitución. Sus comportamientos sexuales no reproductores eran tan desinhibidos que no hacía falta recurrir al comercio sexual. Ignoramos por falta de testimonios cómo eran las relaciones de dominio, preeminencia y dependencia entre los miembros del clan o de la tribu. Algunas enigmáticas figuras cavernarias parecen sugerir que los mejores cazadores accedían al mayor número de hembras, pero es una conjetura. Lo que nos muestran las pinturas, grabados en placas, huesos y abrigos rocosos son la fértil imaginación sexual del hombre primitivo. En las etapas avanzadas del paleolítico, los dibujos en las paredes de las cuevas europeas muestran a hombres y mujeres practicando sexo por placer: posturas, consoladores, sexo oral, anal, masturbatorio, homosexual, voyerismo e incluso prácticas animalistas. Es cierto, que donde hay sexo por placer hay intercambio de bienes, pero no tenemos pruebas documentales. Tampoco podemos sacar conclusiones por analogía con la conducta de los primates más cercanos en la escala evolutiva porque el homo sapiens era cerebralmente como nosotros; mejor dicho, éramos nosotros.

Algunas sectas satanistas interpretan la expulsión bíblica del paraíso terrenal como el primer acto de prostitución. El demonio, la serpiente, se transforma en un hermoso joven y le promete a Eva el conocimiento de la ciencia prohibida del bien y del mal a cambio de poseerla carnalmente. El príncipe de las Tinieblas trasmite así su estirpe a los hijos del hombre… En esto consiste el matrimonio del cielo y del infierno al que se refiere William Blake. Hay más referencias bíblicas a la prostitución: en el Génesis, Tamar se hace pasar por prostituta en un camino y es contratada por Judá, aunque sólo lo hace para quedarse embarazada del patriarca. En el Libro de Josué, una cortesana pública de Jericó llamada Rahab espió para el ejército israelí proporcionándole información crucial sobre la región de Canaán por su promiscuidad con los nobles de alto rango. Según algunos heterodoxos del cristianismo, María Magdalena, la mujer que siempre acompañó a Jesucristo en su vida, muerte y resurrección fue su legítima esposa, le dio dos hijos y antes de unirse al maestro y sus discípulos ejercía el oficio de prostituta.

Confieso que no he encontrado estudios específicos de antropología cultural sobre la prostitución en los actuales pueblos sin historia. El clásico manual de Marvin Harris titula el capítulo 14 Personalidad y sexo, pero además de una crítica a la universalidad del complejo de Edipo, de otras consideraciones y ejemplos etnográficos, no hay ninguna alusión al tema que nos ocupa. Lo más parecido a la prostitución es el ritual exogámico del jefe de la tribu que ofrece los favores sexuales de su esposa (caso de los esquimales) a otro jefe forastero que los visita, tras un ceremonial previo de contacto, a fin de establecer vínculos de cooperación tecnológica, intercambio de manufacturas y distribución de los territorios de caza.

Tablillas sumerias fechadas en 2400 a.C. son el primer testimonio escrito de la prostitución como oficio en la ciudad de Uruk. Los sacerdotes del templo consagrado a la diosa Ishtar organizaban el comercio sexual como una práctica sagrada. El templo acogía a tres clases de mujeres. Las que ejercían sus ritos sexuales en las estancias interiores, las que se entregaban en los jardines exteriores y las que podían salir a las calles de la ciudad para encontrar clientes. En la antigua Mesopotamia existían leyes que protegían a las mujeres que realizaban este trabajo. El Código de Hammurabi regulaba los derechos de herencia de las prostitutas.

La prostitución estaba legalizada y legitimada tanto en Grecia como en Roma. La bisexualidad era normal en ambas culturas. En la antigua Grecia, tanto mujeres como niños se dedicaban a la prostitución. En cualquier caso, estamos antes sociedades esclavistas, pero también podían ejercerla mujeres libres e influyentes. Se les exigía que vistieran atuendos distintivos y pagar impuestos. Algunas prostitutas en la antigua Grecia, famosas por su belleza y elegancia, cobraban sumas elevadas por sus servicios de compañía. Solón instituyó el primer burdel de Atenas en el siglo VI a.C., y con los beneficios construyó un templo dedicado a Afrodita Pandemos, diosa del placer sexual. En Chipre y Corinto se practicaba un tipo de prostitución sagrada en un santuario con más de mil meretrices. En la antigua Roma era una costumbre generalizada. En Pompeya, centro de las pasiones eróticas, algunos historiadores cuentan que estaban abiertos treinta prostíbulos debidamente indicados en las vías urbanas mediante falos. El más famoso era el Lupanare, un céntrico local situado cerca del foro y del mercado. La prostitución de esclavas (la mayoría griegas y orientales) era un negocio más en Pompeya. Según parece algunas esposas completaban sus ingresos mensuales mediante la prostitución puntual. Les recomendamos la excelente página Historia de la prostitución si deciden completar el recorrido. 

jueves, 13 de abril de 2023

El oficio de escritor

 

El mundo ha sido hecho para dar lugar a un hermoso libro, sentenciaba Stéphane Mallarmé (en francés la frase mejora). Una de las palabras más difíciles de definir es la de “escritor”. Las acepciones de la RAE son demasiado genéricas. Cualquiera es un escritor. Inversamente, según el diccionario Oxford tiene un significado demasiado concreto: Persona que se dedica a escribir obras literarias.

Un escritor es alguien que publica un libro, sea cual sea el género, entre otros, la novela, el ensayo, la historia, la obra científica, la poesía, la metafísica, el comic o el ocultismo. Visiten las secciones de librerías como la FNAC, La Casa del Libro o La Central en Madrid y sabrán a qué me refiero. El oficio de escritor incluye, además de la obra, una editorial que se encarga de publicarla, comercializarla, imprimirla, distribuirla y promocionarla. Un libro puede ser editado en formato papel o electrónico o ambos. Una modalidad emergente es el audiolibro una buena opción para los que prefieren dormirse a oscuras mientras escuchan una novela de Javier Marías en lugar de las broncas futboleras de la COPE. Según el Instituto Nacional de Estadística se publican anualmente en España alrededor de cien mil libros, unos sesenta y cinco mil en papel. ¿Cuántos se publican cada hora? Si tenemos en cuenta que las editoriales están obligadas a enviar a la Biblioteca Nacional de España tres ejemplares para ser catalogados cabe preguntarse dónde se puede alojar semejante volumen del saber. La BNE tiene dos sedes, una en Recoletos y otra en Alcalá. Sus fondos cuentan con más de treinta millones de ejemplares desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Es posiblemente la biblioteca más importante de Europa.

Una vez establecido el oficio de escritor, el siguiente paso es analizar cuántos tipos hay: el que recurre a la autoedición, es decir,  el autor que se costea la publicación (abundan los poetas, dramaturgos y lunáticos de la novela); el problema es la distribución: son muy pocas las librerías que se hacen cargo de la muestra, por lo que el sufrido creador tiene que colocar a precio de coste una tercera parte de la tirada a sus parientes, amigos y conocidos, dedicatoria incluida; otra regalarla a gentes del gremio (periodistas, críticos, intelectuales) que, en el mejor de los casos la indultan de la papelera, y la última almacenarla en un altillo polvoriento. La pandemia ha disparado esta modalidad, sobre todo entre profesores, abogados y médicos. Una anécdota: llegó a mis manos un ejemplar de un reputado especialista de un hospital público de Madrid en la que desarrollaba una cosmología racional de amplio espectro. Se titulaba Del micro al macrocosmos. Durante meses, según cuentan, aburrió con sus teorías al personal sanitario hasta que su entusiasmo se desvaneció porque todo lo cura el tiempo. Según la misma fuente, fue su mujer la que le amenazó con irse a vivir con su madre si no se callaba de una p… vez. Nadie nos llama para ir a cenar los fines de semana, esgrimía indignada. Otra posibilidad es que una editorial se ocupe de todo a cambio de quedarse con los beneficios de las ventas, si los hay, y el autor con la fama y el hambre. Se calcula que en nuestro país hay unas 3.500 editoriales en activo. Tienen que apostar continuamente por las novedades por si suena la flauta y no es la suya. Es la principal razón del elevado número de publicaciones. Muchas editoriales quiebran o se funden con otras. Algunas reviven, otras se especializan. También hay que tener en cuenta que sólo las grandes editoriales pueden invertir en estudios de mercadotecnia para predecir las tendencias del momento; o para crearlas mediante la promoción a buen precio de títulos y portadas en las revistas culturales de mayor difusión. Aun así, la relación capital-riesgo es alta: el 35% de los españoles reconoce que nunca lee libros. Más modalidades: la editorial se queda con la totalidad de los derechos de autor tras un pago pactado o comparte un porcentaje de las ventas según quién, cómo y cuándo. Lo normal es un 10% sobre el precio de venta al público (PVP).

La siguiente pregunta es cuántos escritores viven exclusivamente de su oficio. La respuesta es que, sin ser misión imposible, es algo reservado a una minoría. Según estadísticas de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) solo un 16% de los autores de nuestro país se dedican solamente a escribir (incluidas las actividades directamente relacionadas como las conferencias, entrevistas, lecturas o talleres). Dicho de otro modo, el 84% tiene que compatibilizar la creación con otro empleo para poder contar con ingresos suficientes y no morir en el intento. Todo ello alimentado por el prejuicio retroactivo de que “si no triunfas, no eres buen escritor”. La historia de la literatura, del arte y de la ciencia están llenas de contraejemplos. Por cierto, un bloguero es un bloguero, no un escritor, por muy nobles que sean sus artes. Desde otra perspectiva: conozco algunos blogs con mucha más calidad e interés que la mayoría de los libros de última hornada.

martes, 4 de abril de 2023

La jerga de las tertulias

 


Hay palabras y expresiones que se han puesto de moda en los medios de comunicación, sobre todo en las tertulias radiofónicas. Hace tiempo, en un artículo (bla, bla, bla) analicé algunas que por su carácter circunstancial han perdido fuerza: casoplón, coral, dejarse pelos en la gatera, zona de confort, postureo, no es no, sostenible, cordón sanitario…

Otras siguen en primer plano: visibilizar, mantra, poner en valor, empoderar, resiliencia, en definitiva, lo compro o relato. Todo un lapidario periodístico que se ha propagado como las ondas en la superficie del agua hasta convertirse en una especie de koiné o lengua común de los politólogos.

Consulten el diccionario de la RAE y comprobarán que algunas palabras no se corresponden con su significado correcto. Por ejemplo, visibilizar o mantra. Asimismo, poner en valor es un galicismo infame (mettre en valeur) que debería ser desterrado y sustituido por resaltar, poner de relieve, destacar, enfatizar, etc.

La RAE admite el verbo empoderar, del inglés to empower, que se emplea en estudios de sociología política con el sentido de conceder poder a un colectivo desfavorecido. El término ha sido adoptado con entusiasmo por el feminismo militante y usado como arma arrojadiza contra el patriarcado secular y, en general, contra el machismo dominante. ¡Seas hombre o mujer, cuídate de los micromachismos! La frase contiene uno.

 Resiliencia es la capacidad de adaptación del ser humano a unas situaciones especialmente difíciles. El término empezó a utilizarse profusamente durante los momentos más duros de la pandemia, aunque se ha anclado en la mentalidad colectiva como un patrón multiuso de resistencia ante la adversidad. Es una analogía procedente de la ingeniería civil: resiliencia es la capacidad de la materia para recuperarse de una deformación causada por una fuerza externa. Así, la resiliencia es necesaria para recuperar la funcionalidad después de una situación adversa, y cuando se trata del diseño estructural, esto resulta de vital importancia. Por ejemplo, un terremoto.

Otra expresión de moda: ¡te lo compro!, se refiere a la aceptación de una ocurrencia fuerte o una idea débil del interlocutor; dicho de otro modo: vale, estoy de acuerdo con lo que dices. Al revés: no te lo compro es un anglicismo importado directamente de la expresión Im not buying it. El neoliberalismo ha impuesto en el lenguaje la libre compraventa de dichos y opiniones. Si alguno de tus conocidos te suelta tres veces ¡Te lo compro!, ponlo en cuarentena por perfil plano.

La muletilla en definitiva es una plaga que no cesa; el presidente del gobierno es uno de sus aguerridos defensores. En ocasiones se coloca al comienzo de la frase, cuando debería ir, lógicamente, detrás de las premisas del razonamiento que intentamos concluir. Al revés, el ponente, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, finaliza su intervención con “en definitiva” para referirse a un montón de asuntos heterogéneos (el famoso taco de folios) de los que es imposible que se siga una síntesis unitaria excepto que se trate de una banalidad retórica del tipo “convoquen elecciones ya” (en cuyo caso sobra). Por último, tiene un uso emotivo si se pronuncia in media res, es decir, en medio del discurso para provocar la ovación y vuelta al ruedo de la bancada incondicional tras poner un par de banderillas al quiebro y retomar la faena.

El término relato causa furor entre los analistas con mayor índice de audiencia. Las tertulias mañaneras son su lugar natural. El problema es la aplicación indiscriminada del término relato a la política. Su abuso en los foros acaba por hartar. Ahora no se trata de una muletilla sino de un comodín demasiado amplio. Todo es susceptible de un relato puntual, parcial, general, esencial o global. La RAE le atribuye tres acepciones: la narración de unos hechos imaginarios, la información detallada de hechos supuestamente no ficticios (que no es lo mismo que reales) y la reconstrucción discursiva de ciertos acontecimientos interpretados a favor de una ideología o de un movimiento político. Cualquier definición lo hace sospechoso de eludir el contenido de verdad de la cosa tras evitar la objetividad de los hechos y traspasar los límites de lo fabulado, manipulado o tendencioso. El problema ahora no es que la política prescinda de la ética o de la lógica, sino que la política prescinda de la política.

martes, 28 de marzo de 2023

VAR

 

Todos los que se interesan por La Liga de Fútbol Profesional, o sea, el 99% de la opinión pública, han tomado partido a favor o en contra del VAR, el asistente del arbitraje por video. El 1% restante son los indiferentes a todos los deportes conocidos; y apuesto a que en el caso del fútbol las mujeres ganan por goleada; recuerdo las tronchantes tiras de Maitena sobre el desmadre machista en el mundial de Argentina. Simplemente se trata de una cuestión hormonal, de la testosterona y demás bomba química de la fisiología masculina. El fútbol femenino es un fenómeno nuevo y emergente que merece una consideración aparte.

Volvamos al VAR: la sociedad está polarizada, pero sin crispación populista. La polémica, atizada por los tertulianos del gremio, se ha presentado como una supuesta antinomia, una figura lógica o recorrido de la razón en el que tanto la tesis como la antítesis tienen la misma fuerza probatoria; por ejemplo, si la tortilla de patatas debe o no llevar cebolla; dicho de otro modo, es posible proponer argumentos igualmente convincentes a favor de una u otra posición. Comenzamos por la antítesis. Contra el VAR, se aduce que la discrepancia al uso de la tecnología para ayudar al árbitro es una forma de reivindicar el error como algo inherente al mundo de la vida. El fútbol, como cualquier deporte, no es el juego de la perfección; al contrario, nos gusta porque es una actividad humana, demasiado humana. Hay que contar con los fallos de presidentes, directores técnicos, entrenadores, jugadores y, por supuesto, del árbitro. El patadón brutal sin tarjeta, la tangana sin castigo por escupitajo bajo cuerda y el penalti que sólo el árbitro no ha visto son la sal del fútbol. Según los antropólogos, algunas pautas de conducta heredadas genéticamente desde la antropogénesis como la caza, la competencia, la dominancia, la defensa territorial, el esquema defensa-ataque y la agresividad son propias del varón. (La prueba es que en el fútbol femenino estas cosas no ocurren). ¿Pero a quién le puede interesar un fútbol de guante blanco donde las aficiones bailen al final del partido el corro de la patata? ¡Es la guerra! Que diría el inefable Groucho Marx.

Los partidarios de la tesis, de las bondades del video-arbitraje, reclaman la definición de justicia que acuñó Ulpiano hace dieciocho siglos: vivir honestamente, dar a cada uno lo suyo y no dañar al otro. Algo que sólo puede lograrse con un sistema no humano a salvo de los errores que influyen en el resultado del partido. Resulta curioso que la prensa deportiva incluya una clasificación paralela de los equipos de primera división sin las intervenciones del VAR. Obviamente el Madrid y el Barça estarían arriba, pero con menos puntos. El problema de la tesis es que el VAR, como toda máquina, depende del componente humano que maneja la sala de control: el Comité Técnico de Árbitros. Y aquí comienzan las lagunas, los grises y los clamores. Si la pelota traspasa la línea de gol es un hecho irrefutable y se enciende la bombilla, pero el resto son interpretaciones. Las líneas del fuera de juego se trazan con rotulador, las tarjetas dependen del carácter del árbitro, el criterio sobre las manos en el área es un enigma cambiante, en fin, quedan muchos huecos por cerrar. Por eso algunos clubs, de forma legal o ilegal, contratan exárbitros para asesorarse sobre una de las variables más relevantes del fútbol.     

En realidad, se trata de una falsa antinomia: las tecnologías forman parte imprescindible del siglo que nos ha tocado; que les pregunten a los jubilados maduros por las abrumadoras gestiones bancarias en las oficinas en línea en la calle o en su casa. Pregúntese cuántas pantallas utilizan a lo largo del día o cuántos dispositivos domésticos funcionan en la intimidad del hogar (¿hay realmente intimidad?). El VAR es la síntesis inapelable del arbitraje en el fútbol. Como todas las nuevas tecnologías ha llegado para crecer y multiplicarse. Únicamente podemos aspirar a una mejor automatización y rapidez en los procesos de supervisión de las jugadas y a una intervención cada vez menor de la mano vacilante que toma decisiones. El modelo es el ojo de halcón en tenis y aun así hay brocas con el juez de silla y raquetas estampadas contra el suelo. No resulta fácil educar nuestro cerebro reptiliano.

lunes, 20 de marzo de 2023

Imágenes

 

No resulta fácil explicar el término “imagen”. Demasiados usos del lenguaje y demasiados contextos de uso. Es posiblemente la palabra más polisémica que conozco. Genéricamente hay cinco tipos de imágenes: materiales, digitales, virtuales, psicológicas y sociales.

“Imagen” procede del latín imago cuya traducción literal es “representación, retrato”. En la Antigua Roma designaba la máscara de cera o efigie de los muertos que se exponía en el Forum Romanum. En plural imagines se aplicaba a los retratos de los antepasados que los patricios y familias distinguidas colocaban en el atrio de sus casas guardados en armarios adosados a las paredes y unidos entre sí formando el árbol genealógico de la familia. Tiene, por tanto, un significado material. Una imagen material es una representación visual de un objeto real o imaginario con fines muy diversos: entre otros, informativo, emotivo, persuasivo, normativo o artístico. Las imágenes materiales son el soporte de las artes visuales tradicionales: dibujo, pintura, escultura, grabado. Las imágenes materiales pueden ser digitalizadas mediante dispositivos de conversión analógica-digital y descargadas a través de Internet en sitios web, plataformas y redes sociales. Un ejemplo: hago una fotografía del David de Miguel Ángel con mi cámara digital (normalmente un móvil) y la subo a mi perfil de Facebook con un comentario sobre mi viaje a Florencia. Las redes sociales han creado una cultura planetaria de la imagen. Hay aplicaciones como Instagram o TikTok que permiten a los usuarios subir fotos, montajes y videos para interactuar con las publicaciones de otros perfiles. Hay dos grandes categorías de usuarios: seguidores y seguidos. Los segundos son los que cuentan con un gran número de adictos. Hablo de cientos de miles. Son los llamados influencers que muestran cómo se debe vestir, comer, divertirse o descubrir el sexo. Detrás de los influencers profesionales están las grandes firmas de moda y complementos, restauración, vida nocturna o los “juguetes sexuales”. En realidad, en Internet el producto eres tú.

Las imágenes virtuales solamente existen de forma aparente; se trata de una realidad alternativa e inmersiva que permite la interacción entre usuarios. Son imágenes construidas mediante programas informáticos, como los videojuegos. Tres ejemplos. El metaverso es un universo virtual al que nos conectamos mediante dispositivos telemáticos que nos permiten crear nuestro doble o avatar e interactuar con los personajes del área temática a la que nos teletransportemos, incluidos los avatares de otras personas conocidas o desconocidas. Podemos incluso diseñar personajes con retales imaginarios. El Deep fake es una tecnología basada en la Inteligencia Artificial capaz de generar una imagen, un audio o un video mediante sofisticados algoritmos que imitan a la perfección la apariencia y la voz de una persona. El truco de sustituir el original por la ficción no es nada nuevo, pero el grado de realismo de los deepfake es tan convincente que resultan demoledores. Su uso en la publicación de videos pornográficos, por ejemplo, está creando graves problemas a figuras conocidas de todos los sectores de la vida social, especialmente en los cinematográficos. Los Chatbots crean imágenes sonoras (un robot propiamente “no habla”). Son programas informáticos basados en la inteligencia artificial capaces de mantener una conversación con un internauta sobre un tema específico. Es una especie de compañero virtual que se integra en sitios web, aplicaciones o plataformas. ChatGPT, con 175 millones de parámetros lingüísticos, es un prototipo de chatbot desarrollado en 2022 por OpenAI que se especializa en el diálogo. El chatbot es un modelo de lenguaje, ajustado con técnicas de aprendizaje tanto supervisadas como de refuerzo acumulativo. Es una especie de diccionario enciclopédico parlante que tiene tres funciones: informar, opinar y orientar. Desconocemos sus posibilidades futuras a medio plazo. Por el momento es una mera curiosidad.

Las imágenes también tienen, por supuesto, un significado psicológico. En su versión más simple, una imagen es una copia o representación mental de un objeto percibido por cualquiera de los sentidos. Podemos tener la imagen de una rosa, del sabor del chocolate, el olor de la hierba mojada o la textura de la piel (Mi sintaxis es la piel de Roberta, decía un famoso semiólogo francés en plena catarsis erótica). La cosa se complica porque en la escena de la mente entran y salen numerosas imágenes: oníricas, subliminales, alucinatorias, fantásticas… O inconscientes: el psicoanalista Carl Jung, discípulo de Freud, utilizó el término Imago para referirse a la imagen mental o modelo idealizado de los personajes que más han influido de forma positiva o negativa (padre, madre, hermanos) en nuestra infancia. Demasiado complejo para diletantes de la psicología profunda. O imágenes abstractas: Los conceptos son géneros universales, nombres formados a partir del lenguaje. El nombre de la rosa. De la primitiva rosa sólo nos queda el nombre, conservamos nombres desnudos.

El último tipo de imágenes son las sociales. Las democracias liberales no son el reino de la libertad sino de las imágenes. El voto se consigue con etiquetas no con argumentos. Los asesores de imagen se dedican a orientar a los candidatos sobre su forma de hablar, gesticular o el color de la corbata, pero también a construir imágenes denigrantes de sus rivales. Ha surgido una próspera industria del descrédito en las redes sociales. Todo vale: bulos, embustes, patrañas. Hay incluso granjas de noticias falsas. Los recortes manipulados y los discursos del odio inundan los medios. Desde hace años los móviles se llenan de basura sectaria. Hay expertos en el lavado de imagen de políticos con un pasado impresentable. O vender humo con currículos cebados. Todas las falacias están permitidas para alcanzar el rodillo. Incluso se borra o se cambia el pasado de la historia, como en 1984. Ahora la historia no la escriben los historiadores. Nunca la política se había alejado tanto de sus referentes. La ética, en primer lugar: la corrupción envuelve las instituciones. El deporte entre otras. Tratan de vendernos que un cierto tráfico de influencias es saludable para los mercados. Después la lógica: es rentable negar la evidencia de una pésima gestión, proponer en campaña una cosa y la contraria según dónde, prometer que proyectos incompatibles no lo son si gobernamos. Sobre todo, la epistemología: la verdad es un valor en extinción. Los políticos se protegen de sus efectos indeseables. Decir la verdad les suele costar salir por la ventana. Estamos en la era de la posverdad.

 

jueves, 2 de marzo de 2023

El mal en el mundo

El último de mis diálogos socráticos con mi buen amigo el coronel Javier Abengoa, doctor en historia contemporánea, licenciado en filosofía y jubilado, tuvo lugar en Casa Lucio, el conocido bistrot madrileño de los míticos huevos rotos, el rabo de toro, los callos a la madrileña y la carta de vinos. Pedimos como plato principal judías con faisán y esta vez pagamos a escote porque la fama tiene un precio. En mitad del almuerzo, Lucio se acercó a nuestra mesa, el coronel se levantó, se abrazaron y me lo presentó. Cuando le pregunté por su relación con el veterano chef, cambió de tercio (hace mil años le hice un pequeño favor, sin más).

- Me he permitido, coronel, adelantarme un mes a su cumpleaños con una sorpresa: una caja regalo. La abrió y me agradeció la confortable escapada de fin de semana al País Vasco, su tierra natal, donde no había vuelto desde que perdió hace lustros a un hijo víctima de la más cruel intolerancia, un continuador, como su padre, de la noble tradición de los militares ilustrados españoles. No era el objetivo, pero estaba allí.

- Hay cajas y cajas, se repuso el coronel. Me pidió el móvil, tecleó menos de un minuto y leyó: Cuenta Hesíodo, que Prometeo había logrado capturar todos los males y los había encerrado en una vasija, pero la funesta Pandora, llena de curiosidad por saber que contenía la vasija que su marido le había prohibido abrir, quitó la tapadera, saliéndose entonces todos los males y esparciéndose por la tierra. Cuando se apresuró a cerrarla, solo quedaba en el fondo Elpis, el espíritu de la esperanza, el único bien que los dioses habían puesto en su interior. El final se parece a su caja.

 - Cuando nos sirvieron el arroz con leche, abrí una rendija en la caja de Pandora: ¿Por qué, hay una distancia insalvable entre el libro de Alexis de Tocqueville La democracia en América y las hordas que asaltaron el Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero de 2021? ¿Cuál es la razón de que haya una discrepancia abismal entre la obra de John Stuart Mill Sobre la libertad y el mimetismo insustancial de un partido político en vías de extinción que dice representar el auténtico liberalismo en nuestro país? ¿Qué relación hay entre La ideología alemana de Karl Marx y los obsesivos dogmas feministas de la izquierda de la izquierda cuyo lema es homo feminae lupus? Por un lado, Kant, Montesquieu, Bentham, Hans Küng, Mahatma Gandhi; por otro, la ética de circunstancias, la politización del poder judicial, la corrupción sistémica, las desigualdades sociales, las mansiones de los príncipes de la Iglesia.

- Serían buenos ejemplos para explicar en clase de filosofía la división platónica entre el mundo de las ideas y la realidad sensible. También el mito de Caverna (los prisioneros encadenados, la hoguera, la tapia, las sombras proyectadas en el muro) sería una excelente metáfora de la cultura de la imagen que nos envuelve. Estoy de acuerdo con ese viejo cascarrabias inglés, Alfred North Whitehead, en que la filosofía occidental consiste en poner notas a pie de página a la obra de Platón. Por lo demás, hace tiempo que nos rondan los cuatro jinetes del apocalipsis. La guerra, el hambre, la peste, la muerte… El mal en el mundo. Obviamente, es aquí donde queríamos llegar.

- Según la respuesta clásica, dije, el origen del mal y sus funestas manifestaciones proceden de la naturaleza, del hombre o de Dios. Nos referimos, insisto, al origen, no a sus consecuencias. Descartemos, por tanto, la naturaleza: la ciega necesidad del terremoto de Lisboa de 1755, el desarrollo de células anómalas que se dividen y se diseminan sin control en cualquier parte del cuerpo, el devastador tsunami del 26 de diciembre de 2004 en el océano Índico, la maquinaria biológica del virus de la polio o del Sars-CoV-2, la erupción volcánica de La Palma en 2021… El mal humano es más bien lo antinatural.

- También interviene el azar, repuso Abengoa, si es que esa palabra significa algo. Cualquier cosa puede ocurrir en cualquier momento y trastocar el curso de la vida. Lo esencial no es la predicción que anticipa el orden regular de los hechos sino la pura indeterminación. El sentido último de la existencia humana no es el orden, la secuencia lineal, sino los saltos discontinuos. Los sobresaltos. Lo normal no es lo esencial. Dependemos de los temblores sísmicos (superficiales, intermedios, profundos) del azar en un mundo de proporciones infinitas. El hombre no es la medida de todas las cosas sino al revés. Solo podemos hablar del orden de las causas a corto plazo y en voz baja. La felicidad es para el hombre inmediatez, consuelo y a menudo promesa quebrada.

- ¿Le gusta poetizar? Veo que le pueden los recuerdos. El mapa del mal trazado por el hombre, insistí, es un territorio demasiado extenso. Se lo cedemos a los que quieran dar contenido al libro de Borges Historia universal de la infamia. ¿Le interesa la teología? Es lo único que nos queda.

- Desde luego, repuso Abengoa sin vacilar. La primera versión sobre el origen del mal está presente en el mito bíblico de la caída cuando Dios impone a Adán el siguiente mandamiento: De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él morirás sin remedio. Al romper la mujer y el hombre el pacto sobre el árbol prohibido Dios los destierra del Edén con espada de fuego y los condena a elegir entre el bien y el mal. En ese momento Dios crea al hombre real y lo que fuera antes de la caída es algo imposible de saber y un pretexto simbólico. Muchos santos, artistas y visionarios han imaginado un paraíso terrenal en el que la mayoría de las personas no desearía vivir.    

Otra versión teológica es que existe un dios del bien y otro del mal. Este dualismo ya está en la serpiente, la más astuta y maldita entre las bestias del Edén, que seduce con palabras engañosas a la mujer y provoca la cólera divina. Se trata de Satán, Lucifer, el más poderoso de los ángeles caídos, la criatura más hermosa de la legión de demonios que lo siguen al abismo, señor de las sombras, funesto hacedor de todos los males… El maniqueísmo, la idea de que el mundo está regido por dos principios contrarios y complementarios, el Bien y el Mal, es quizás la interpretación más lúcida del árbol bíblico de la ciencia.

Una tercera versión del mal es la que propone el cristianismo, también presente en el mito de la caída. Para el cristianismo la primera consecuencia de la expulsión del Edén es la libertad que Dios impone al hombre para escoger entre el bien y el mal. El mal no sería, por tanto, imputable a Dios, que ha creado un mundo perfecto, sino al libre albedrío del ser humano que por su condición imperfecta está sujeto al error contra Dios, es decir, al pecado, a la maldad y al sufrimiento. Lo cierto es que es difícil hacer compatible la omnisciencia y omnipotencia de Dios con el libre albedrío puesto que todos los actos individuales estarían previstos en la razón y la voluntad divina. Del determinismo teológico se sigue la idea reformista de la predestinación por la cual unos hombres están destinados, por un decreto misterioso e incomprensible pero justo a salvarse y otros a condenarse. Todavía más insoportable que los caminos de la libertad.

- Cabe una última explicación teológica, concluí, el ateísmo de Camus: aceptar a un Dios que permite la atrocidad o mira siempre a otro lado significa simplemente no aceptar el mundo tal y como es. Terminamos el café y el chupito de melocotón, invitación de la casa, pagamos, nos despedimos de Lucio y nos fuimos a dar un paseo para bajar la comida hacia la Plaza Mayor.

lunes, 6 de febrero de 2023

Sobre la retórica

 

Hay un desinterés general por una disciplina clásica que merece ser tratada con mayor respeto y atención: la retórica. En parte se debe a los tópicos negativos y a los usos y abusos que injustamente se le achacan. Lo cierto es que fuera de la academia se recurre con frecuencia a sus fecundos ardides, lo mismo que se recurre en numerosos contextos al argumento probado o a la discusión jacobina: por ejemplo, en las tertulias futboleras, en el Parlamento o en las broncas de Nochebuena con los cuñados. En la vida diaria, lógica, dialéctica y retórica se mezclan de un modo intuitivo, espontáneo: son los ingredientes de la salsa trabada de la comunicación verbal. 

La acepción que aquí me interesa es la que expresa mejor su sentido etimológico: la palabra "retórica" proviene del griego rhetorikè téchne, es decir, el arte del hablar en público y se refiere a la práctica de un discurso convincente. La expresión latina ars bene dicendi que se puede traducir en versión libre como reglas de la elocuencia tiene el mismo significado. La Real Academia Española de la Lengua la define así en su primera entrada: Arte del bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover. Recoge literalmente la expresión latina, pero añade nuevos matices textuales y literarios. En cualquier caso, la retórica tiene menos que ver con el qué se dice, con el contenido o materia del discurso, y más con el cómo del decir. El objeto de la retórica no es la verdad científica cuyo lenguaje es unívoco e intocable, sino con la construcción de un lenguaje persuasivo, elegante, expresivo, capaz de plenificar los argumentos, divertir, emocionar o sorprender mediante la palabra hablada o escrita.

Es preciso hacer un breve recorrido por la historia antigua y medieval para entender mejor el lugar de la retórica en la cultura europea. El progreso cultural de la polis ateniense durante el siglo V a.C. (la ilustración griega) trajo consigo nuevas necesidades sociales. En Atenas no había una educación reglada (centros estatales de enseñanza, cuerpo de docentes, ciclos formativos, titulaciones) por lo que los sofistas ocuparon ese vacío institucional; fueron los primeros educadores de Occidente y deben ser considerados como los precursores de los actuales profesores al dedicarse a la transmisión remunerada de conocimientos. Son hombres cultos procedentes de distintos puntos de Grecia que ofrecían a cambio de dinero enseñanzas útiles para triunfar en la vida pública. La evolución política de Atenas hacia la democracia supuso la aparición de un nuevo valor: el éxito social; todos podían aspirar a conseguirlo en virtud de sus méritos personales. Los sofistas eran maestros capaces de instruir a los atenienses en los medios para lograrlo. Enseñaban a convencer a sus conciudadanos en la Asamblea mediante el uso retórico del lenguaje para influir en la vida pública. Los dos sofistas más conocidos son Gorgias (aprox. 490-380 a. de C.) y Protágoras (aprox. 480-410 a. de C.). Pero el verdadero fundador de la retórica fue Aristóteles: su obra Retórica es un tratado sobre el arte y los medios de la persuasión. La retórica se contrapone, según Aristóteles, a la lógica (órganon o instrumento del razonamiento verdadero) y a la dialéctica (método de la argumentación verosímil). La función de la retórica es reforzar públicamente el valor de los argumentos probables; es el altavoz y adorno de la dialéctica.

En la Edad Media el ciclo de la educación escolástica tradicional, desde el siglo VI, se fijó en un Trívium, elemental, que comprendía la Gramática, la Dialéctica y la Retórica, y un Quadrivium, avanzado, que incluía la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía. Eran las denominadas artes liberales o estudios propios de las personas libres, contrapuestas a las artes serviles u oficios manuales del pueblo llano. Los grados o títulos universitarios que se podían alcanzar eran sucesivamente el de Bachiller en Artes, Maestro y Doctor. El Trivium se ocupaba de la Lengua. La Gramática enseña cómo es el lenguaje, la Dialéctica a razonar mediante el lenguaje y la Retórica a persuadir mediante el lenguaje. Durante la Escolástica la lógica formal aristotélica, la silogística, pasó a un segundo plano por su inutilidad en las disputas teológicas. Es sugerente señalar la proyección histórica de los curricula medievales en varios aspectos: la división entre letras y ciencias; la superior valoración académica y profesional de las titulaciones científicas; la inferior consideración social de los módulos de Formación profesional frente a los estudios de Bachillerato dirigidos a la Universidad; la evidente analogía entre los títulos universitarios medievales y los actuales: licenciado, licenciado de grado, doctor.

Los profesores de Lengua y Literatura de Enseñanza Secundaria deberían incluir dos nuevas actividades a fin de pulir la expresión oral y escrita de sus alumnos: proponer algún tema que les pueda interesar (ardua labor, por cierto), por ejemplo, el uso del VAR en el fútbol o la posibilidad de usar el móvil en los exámenes. En el primer caso, dos alumnos (me niego a utilizar el lenguaje inclusivo), siempre a título individual, deberán convencer con su verbo fácil al resto de la clase, uno de la tesis y otro de la antítesis del tema. En el segundo caso, un grupo reducido de alumnos -tampoco conviene sobrecargar al profesor- defenderá por escrito con prosa fluida la conveniencia de la segunda proposición y otro de la contraria. No importan las creencias, ideologías o valores sino solo la capacidad de montar y desmontar convicciones envolventes. Se trata de una logomaquia, de un juego lingüístico, que una vez concluido se puede enviar a la papelera de reciclaje: debe, pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido.

Antes citábamos el papel de la retórica en la política. Cuando en los debates prelectorales aceptamos sin sectarismos que ha ganado tal o cual candidato suele ser la retórica y no las consabidas diatribas ni las estadísticas de cartón las que inclinan la balanza del espectador y el desplazamiento del voto. En los cara a cara finales, el ingenio, el sentido del humor y la ironía hacen estragos en las urnas. Hay otros ámbitos en los que la retórica tiene un papel destacado: la forma en que el médico le cuenta al paciente que su tumor no era tan benigno como parecía; el abogado que manipula al jurado con sofismas emocionales, figuras retóricas y peroratas de libro; también la retórica del humorista es indispensable en la preparación del buen chiste. Tres ejemplos más cultos. Los apasionados diálogos de Romeo y Julieta son paradigmas del uso retórico del lenguaje literario. El dúo del Acto I de la ópera Don Giovanni de Mozart, Là ci darem la mano, entre Zerlina y el noble libertino es una hermosa muestra de los recursos retóricos de la seducción. El Tractatus Logico-Philosophicus de Ludwig Wittgenstein nos fascina no por su contenido, una exposición ortodoxa de las tesis del atomismo lógico, sino por el aura mística, rebuscada y puramente retórica de sus profundas (pero trasparentes) proposiciones.

Los algoritmos que programan el aprendizaje de la comunicación lingüística y la generación automática de respuestas en modelos como el GPT-3 (Generative Pre-trained Transformer 3) que maneja 175.000 millones de parámetros de entrada, recurren a la Gramática (sintaxis, morfología, semántica y pragmática), la dialéctica (comparación o refutación de puntos de vista) y a la retórica (aptitud para conducir direccionalmente la interacción comunicativa). O sea, una versión digital del Trivium. Se trata de programas de ingeniería social entrenados para mantener conversaciones y responder de forma coherente, discrepante o convincente a cualquier tema que un humano le proponga. Los chats que yo he leído son una versión avanzada del diálogo para besugos. También son capaces de producir “textos multitemáticos”, incluso poéticos, “difíciles de distinguir de los escritos por personas”. Obviamente, la pregunta es qué entendemos por poesía. Por el momento son pastiches de primero de secundaria. El metaverso, la tecnología 6G, los chats IA o los computadores cuánticos marcan los límites de la tecnociencia actual. Su alcance, según los expertos, es todavía difícil de predecir. Esperemos que no sean los signos del fin de los tiempos.