domingo, 1 de julio de 2018

Palcos de ayer y hoy



Ya no hay palcos como los de antes. Me refiero a los palcos de ópera de las grandes capitales europeas. A los más exclusivos. A los de la ópera Garnier, por ejemplo. Normalmente estaban contratados una temporada tras otra por la crème de la sociedad parisina: los auténticos Guermantes del Faubourg Saint-Germain, la nobleza de rango, pares de Francia, escudos de prestigio con fortuna o sin ella (aunque este fuera su último empeño, en el doble sentido del término; ver y ser visto: figuro, luego existo). También la alta burguesía, familias adineradas de la banca y de la industria, intachables de puertas afuera, influyentes (l’argent fait tout), para las que el palco era un espacio de futuros negocios y escaparate de hijas casaderas bien vistas por los títulos nobiliarios con mucha heráldica y poco contante: nombres con mucho crédito en ciertas cosas y muy poco en otras. También por apuestos oficiales con uniforme de gala cuyo campo de batalla eran las veladas del París elegante: hijos de ilustres generales, cargados de medallas y billetes de banco, afines a la Restauración o renegados del Imperio, estos últimos con pocas oportunidades de ascender en la escala social.
Antes de comenzar la representación se pasa lista: quien está y quien no está, quien está con quien o quien no está con quien. Desfile de alta costura y joyas de las grandes firmas en manos, brazos y escotes deslumbrantes. Esmóquines, bastones de marfil con empuñadura de plata (que ocultan una hoja de acero filoso), monóculos, guantes blancos.
Caras nuevas en el patio de butacas, mundanos de pacotilla, petimetres y profesionales del sablazo, libertinos al estilo de Casanova y cortesanas de primera fila. Una noche en la ópera. Cuando se apagan las luces reaparecen los binoculares de orfebre. Empieza el tráfago en los palcos; en menos de media hora la geografía humana ha cambiado. En el patio de butacas, donde la movilidad es más limitada, el aforo mira a todas partes menos a escena. Sociología de la ópera decimonónica: paraíso (lugar de las clases medias), patio de butacas, palcos del primer y segundo anfiteatro: mundos paralelos, mónadas con estatus sin ventanas al mundo, culturas incomunicadas que necesitarán que finalice el siglo para empezar a comprenderse.     
La ópera profunda cobra vida en los palcos del Garnier. Requiebros amorosos que llegan a las manos de las bellas como por ensalmo, versos satíricos sobre ciertas matronas que los han vetado o pullas para difamar a sus rivales; replican a los galantes sobres perfumados con epigramas de doble o triple sentido. Un alto representante del clero entra camuflado en el palco de la condesa de N y se sienta en segunda fila. La peluca y el rostro empolvado no esconden el brillo salaz de sus ojos. En el escenario Adelina Patti interpreta un aria del Barbero de Sevilla, un libreto acorde con las inocentes travesuras del todo París.
Una variante de la época son los palcos sellados, cerrados a cal y canto. Gruesas cortinas de terciopelo que reservan inocentes pasatiempos. En el palco del duque de B. se juega a media voz una partida de bridge o de whist; apuestas fuertes sobre el tapete. En el de Monsieur L., el craso bodeguero borgoñés negocia sobre una mesa improvisada los términos de la boda entre su única hija y el vástago de una casa ducal venida a menos. En el de la marquesa de P. la baraja francesa se usa para jugar a las prendas entre tres damas y sus maridos, todos medio desnudos al terminar el primer acto. En el palco de la Princesa de N. sólo se corre la cortina de terciopelo para improvisar un refrigerio en petit comité. El príncipe consorte ha traído unas minucias de lo mejor de su cocina: perdiz fría, caviar iraní, queso de Normandía, croquetas de faisán, pastel de merluza y tarta de marron glacé. Un criado acude con dos botellas abiertas de Moët & Chandon en una cubitera con hielo. En el del Vizconde de V. dos cocottes retozan con el noble libertino, las bocas tapadas con pañuelos de seda para evitar los susurros, los gemidos a dúo o las frases obscenas del tenorio; lencería fina y bombones por el suelo. Todos estarán vestidos y compuestos a la mitad del segundo acto. Cuando termina la representación los carruajes de caballos esperan en fila a los señores de la noche. Algunos se demoran porque han ido a presentar sus respetos con orquídeas a los camerinos de las primas donas o a las jóvenes “promesas” del coro. Nieva en París, nieva sobre los Campos Elíseos y los jardines del Palacio de Versalles, nieva sobre el mundo entero…

Asistía hace unos días en el Teatro Real a la representación de Lucia di Lammermoor, las más famosa de las óperas de Gaetano Donizetti. Allí pude constatar las diferencias entre los palcos de antaño y los de ahora. En otra entrada me referí al Teatro Real y a sus entresijos musicales y sociales:


Para empezar, la mayoría de los palcos VIP del primer anfiteatro son patrocinados por bancos y empresas. Los mecenas distribuyen las invitaciones entre sus ejecutivos que a su vez las regalan a familiares y amigos. El público, por tanto, suele ser muy variado y cambiante; muchos invitados van por primera vez al Real: la curiosidad por asistir a un espectáculo insólito prima sobre el gusto por la música. La mayoría no vuelve. Además los buffets gratis del intermedio han ido perdiendo calidad y cantidad; como los programas de mano. Por supuesto, la mayor parte del aforo son abonados que eligen entre las diferentes modalidades y precios, por tanto, son aficionados a la ópera cuando menos.
En el palco de empresa nadie se conoce. Los extraños se saludan al entrar, ocupan su asiento y tal día hará un año. También puede ocurrir que un jefazo acapare todas las entradas del palco y asistan los miembros de una misma familia nuclear o extensa. En este caso resuenan los ronquidos del abuelo y los codazos de la nieta, la madre desenvuelve el papel de celofán de un caramelo de menta cada cuarto de hora: medio minuto crepitante que crispa al respetable; su marido, que ha ido por decreto conyugal, se sitúa lo más atrás posible conectado al partido del sábado con auriculares. Al hijo mayor, a su lado, se le ha olvidado apagar el móvil hasta que suena con estruendo un mensaje de WhatsApp que llega hasta el foso de la orquesta. Lo apaga presto pero enciende el Ipad sin sonido para ver la página del Real. Un foco más en la iluminación del teatro. A la abuela, más pendiente del ronquido marital que de la soprano, se le escapa sin control una tos bronquial con bramido expectorante que despierta del coma a los chavales del palco de al lado. En el patio de butacas una andanada de toses sin pañuelo hace coro a la abuela. El abuelo hace tal esfuerzo por no roncar en el sillón que se le afloja el muelle y larga un cuesco de tenor lírico. Desbandada en el palco de los jóvenes para no reventar de risa. Bochorno y vuelta al ruedo. Al final media hora de aplausos sin ton ni son.
Otras veces son clientes aventajados, negocios a la vista, que hubieran preferido el palco del Bernabéu, luchando con el tedio antes de cenar con los jefes de la empresa en el restaurante de teatro... Con todo pagado. Imagínenselo: este sería el único (y distante) punto de contacto entre los palcos de ambas épocas.  

viernes, 15 de junio de 2018

Nacionalismo


El nacionalismo es una ideología y una idiosincrasia que viene de muy lejos. La primera manifestación histórica del nacionalismo en occidente procede, como casi todo, de las polis o ciudades Estado griegas que surgen a partir del siglo VI a.C. Eran grupos ubicados en comarcas, valles, incluso islas, que tienen el centro soberano en una ciudad. Las ciudades Estado controlaban su territorio y no aceptaban la sumisión a ningún poder externo, político, económico, moral o religioso. Cada polis tenía su propio nomos, sus leyes, su ejército, sus normas culturales que consideraban superiores a las del resto de las ciudades, hacia las cuales sentían un fuerte sentimiento etnocéntrico.
Si volvemos a la actualidad podemos poner algunos ejemplos de nacionalismos más o menos inocuos: el festival de Eurovisión en el que últimamente quedamos en la última fila por culpa de los gallos de Morón o melopeas blandengues propias de los años sesenta; o el campeonato mundial de fútbol. Por cierto, la Federación Nacional de Fútbol ha dado el patadón a Lopetegui por hacer público su fichaje por el Real Madrid a cuarenta y ocho horas de jugar la selección su primer partido en Rusia. Rubiales, el presidente de la Federación, se enteró de la movida, según parece, cinco minutos después de confirmarse. Desde luego al ex entrenador no le mueve ningún sentimiento patriótico sino otras pasiones del alma. Florentino hace de las suyas: primero el Real Madrid y después yo o al revés. Un periódico danés decía, al conocerse la noticia, que España es un caos general de dislates y valores.
Hablando de cine: es curiosa la organización política de la saga La Guerra de las Galaxias. La República de la Galaxia gobierna desde su sede en el planeta Coruscant, con un gran canciller a la cabeza y un Senado elegidos democráticamente, la alianza de un montón de planetas y especies inteligentes. Entre ellos la Tierra. Uno de los alicientes de la serie es la pinta alucinante que tienen algunos extraterrestres y las jergas que utilizan en los bares. ¿Somos nosotros más guapos y la raza elegida para salvar a la galaxia de las asechanzas del Imperio? Más de lo mismo. El ideal cosmopolita, universalista, consiste en anteponer los fines de la Liga cósmica a los de cada planeta (aunque haya repuntes nacionales); algo que contrasta con la realidad histórica del siglo XXI: el ultranacionalismo del actual presidente norteamericano que está poniendo al mundo patas arriba, una Unión Europea en donde priman sin tapujos los intereses nacionales a los del conjunto de países que la integran. Algunos ni siquiera cumplen las reglas fundacionales relativas al respeto a los derechos humanos. También las otras superpotencias, Rusia y China, van a lo suyo sin contemplaciones supranacionales, excepto el papel protocolario de ciertos acuerdos menores que no se cumplen. El Reino Unido se sale de la Unión Europea por “necesidades nacionales”: por razones fundadas o no, por la difusión masiva de falsas noticias en las redes sociales que manipulan los sentimientos nacionales y tergiversan las virtudes del Brexit o porque somos diferentes, es decir, superiores a los continentales; por su parte, Escocia reclama otro referéndum de autodeterminación ante el nuevo orden surgido de la escisión. La caricatura del nacionalismo se expresa en el catálogo de estupideces que los europeos se aplican mutuamente. En general, a los latinos nos miran por encima del hombro. ¿Sobre la distinción entre nacionalismo incluyente y excluyente? A mi me parece más una cuestión de grado que de sustancia. Además me resulta demasiado complejo recorrer un laberinto dentro de otro laberinto. Que lo resuelvan los politólogos que han creado el tópico.
Las versiones del nacionalismo excluyente generan actitudes como el racismo, la xenofobia, el fanatismo o la aculturación. Es, en el fondo, una religión laica. La aculturación es la exportación masiva de un diseño de vida colectiva de una cultura dominante a otra subordinada con la desaparición parcial o total de la segunda. El colonialismo es un ejemplo de aculturación. La leyenda negra de la conquista de América por la Corona española se basa en la aculturación de los pueblos indígenas. El caso más nefasto del nacionalismo es el genocidio y la limpieza étnica. Por el ejemplo el cometido por las fuerzas serbio-bosnias en Srebrenica en 1995. El holocausto es el ejemplo más aterrador de limpieza étnica.
En toda Europa hay movimientos separatistas vinculados al nacionalismo: En Italia en la región del Véneto ciertos partidos políticos denuncian su diferencia respecto al pueblo italiano y llaman a un referéndum de autodeterminación de la región. El movimiento separatista existe en Baviera desde su formación. Son más conocidos los casos de  Escocia, Irlanda y Gales en el Reino Unido. En Flandes existen movimientos nacionalistas moderados: el partido Nueva Alianza Flamenca, ganador de las elecciones parlamentarias de 2010,  no descarta la separación de su región de Bélgica. También en Tirol del Sur, Córcega, incluso en Suiza hay nacionalismo separatista: el Frente de Liberación Jurasiano exige desde hace más de treinta años que el Cantón del Jura se independice de la Confederación. En España, son todavía más acusados los separatismos nacionalistas: Cataluña. El País Vasco y, en menor medida, Galicia. No voy a entrar en detalles, más que conocidos, en torno al más acuciante de los tres: la separación de Cataluña del resto de España para constituir un Estado propio, la denominada República catalana. Me limito a enumerar media docena de salidas al conflicto. Que cada cual elija la que le parezca mejor y más viable:
- Aplicar sistemáticamente el artículo 155 cada vez que la Generalitat incumpla la Constitución.    
- Dialogo dentro del marco constitucional entre el gobierno español y la Generalitat para ampliar al máximo las competencias del estatuto de autonomía catalán.   
- Reconocimiento de tres nacionalidades históricas con unos marcos competenciales sustancialmente diferentes a los del resto de las autonomías.
- Establecimiento en España de un Estado federal, al margen (o no) de la monarquía.
- Reforma de la Constitución que permita un referéndum vinculante  de autodeterminación en Cataluña.
- Delegar la solución del conflicto en un alto comisionado de la Unión Europea creado ad hoc. Las dos partes podrán argumentar ante la comisión la forma y el contenido de sus pretensiones, pero deberán reconocer y acatar rigurosamente la resolución ejecutiva de la comisión.

lunes, 4 de junio de 2018

Debilidades femeninas 4. Los bolsos





En este blog escribí tres artículos sobre lo que llamé en aquel momento “debilidades femeninas”: las cremas de bellezala adicción a la moda y la fijación por las muñecas. El primero empezaba así:

Estoy dispuesto a admitir que, comparado con la mujer, el hombre es la “raza inferior”. Creo firmemente en la superioridad mental y corporal de la mujer. Las adolescentes, es obvio, alcanzan la madurez mental mucho antes que los chicos (suponiendo que el hombre la alcance alguna vez); cualquiera que haya dado clases sabe que las estudiantes en general son más capaces que sus compañeros, que trabajan más y sacan mejores notas. Por su parte, el cuerpo de la mujer es capaz de gestar la vida y además es incomparablemente más bello que el nuestro…
Si se me permite apelar a los sentimientos y al carácter diré que las mujeres son más personas que los hombres, por más que la sociedad patriarcal y el machismo dominante durante siglos traten de contarnos otra historia. No tengo la menor duda de que los dogmas de las religiones que quieren salvarnos de nosotros mismos, las visiones de las ideologías que nos envuelven como una niebla pegajosa, los códigos morales que nos prescriben normas insufribles… no son sino la cristalización de las fantasías sublimadas del varón.

Mi blog es un divertimento literario de tercera. Estoy de acuerdo con Enrique Vila Matas cuando afirma que “Hay una diferencia brutal entre ser escritor y escribir”. Si me cito a mí mismo no es por absurda vanidad sino para evitar suspicacias sobre mi punto de vista en unos momentos, los actuales, en que ciertos excesos del feminismo radical culpabilizan al hombre de todos los males que en el mundo han sido. ¡No removamos una versión posmoderna del complejo de castración en el hombre y la mujer!
Sólo en clave de humor (y de amor) me he decidido a escribir un cuarto capítulo de estas "debilidades femeninas". Me refiero a su inquebrantable afición por los bolsos. Según algunos psicoanalistas, el bolso es un arquetipo cultural junguiano que simboliza el seno materno y el intercambio permanente de sustancias, sensaciones e incluso de afectos entre la madre y el feto. Este carácter femenino explicaría el rechazo que la mayoría de las mujeres sienten por los bolsos masculinos, las riñoneras, las bandoleras. La popular denominación de “mariconeras” que se ha dado desde siempre a los bolsos masculinos es una prueba de esa atribución negativa del arquetipo femenino al hombre. ¡Vaya usted a saber!

Cualquier marido puede comprobar que en su casa  (que es la suya) hay por lo menos tres nidales repletos de bolsos de todos los pelajes: los bajos del armario del dormitorio conyugal, una parte del altillo de la entrada y alguna estantería metálica del trastero. En el baúl del desván de las casa del pueblo también pueden encontrarse ejemplares antiguos de los bolsos que usaron abuelos y bisabuelos, algunos de bella factura, junto con todo tipo de abanicos y pañoletas del año de la polca. Una tentación para el gusto demodé de las hijas y sobrinas de entre 15 y 20 años que siempre se las arreglan para hacerse con la llave del arcón milenario.
Hay muchos tipos de bolsos por los que suspiran las mujeres: no se lo imaginan ni ellas. Consulten esta página y alucinen en pieles y en cueros.


Enumero: bandolera o Shoulder Bag, Clutch o bolso de mano, Shopper, Bolso Tote, Bowling, Minaudière, Bolsos tipo caja, Wrislet, Bolsos Hobo, Bolsos Satchel, Tipo mochila, Minibolso, Belt Bags, Saddle Bag, Bolsos tipo maletín, etc.
Yo diría en román paladino, que, simplificando, hay bolsos de temporada, de diario, de fiesta, de playa, de gimnasio, de compras (para no pagar las bolsas del comercio) y de oficina. Por supuesto, cada categoría está incluida en una escala descendente que va desde los bolsos premium que todas las marcas de alta costura colocan en los escaparates de las calles de oro de las grandes ciudades, hasta los bolsos de imitación y desteñido que pueden comprarse a precios tirados en los puestos ambulantes de los manteros de ciertos rincones menos elegantes. Las escalas intermedias las ocupan la sección correspondiente de El Corte Inglés, las tiendas especializadas con caché, las fábricas de productos de piel que están en algún pueblo a cincuenta quilómetros de la capital, las tiendas de complementos al por mayor del barrio y los tenderetes de rastros y mercadillos.

¡Tengo que comprarme un bolso de verano, el que llevo me da calor con solo mirarlo! Seguro que esta frase le suena, paciente marido, mon prochain. Uno tiene la impresión de que las mujeres de cualquier edad y condición se cansan de los bolsos aunque estén impecables. Les son infieles. Quizás es una forma de compensación secundaria (otra vez el brujo de Viena) a las exigencias normativas de la monogamia. No hay regalo, aparte de una joya con pedruscos, que una mujer agradezca más que un bolso. Reyes, cumpleaños, celebraciones matrimoniales, fiestas en perspectiva (se los regalan ellas) o porque me ha mirado al pasar... Los estrenan al día siguiente y el que llevaban acaba en el arqueológico casero. Las tiendas donde reparan bolsos no existen. Mal negocio. Los arreglos y ajustes en las tiendas de marca o en las fábricas salen más caros que comprar uno nuevo.

Otra exclamación que seguro les resulta familiar: ¡No encuentro en el bolso las llaves de casa o las llaves del coche, la cartera, el teléfono! ¿Se han fijado en lo que pesa el bolso de su señora? Si alguna vez te ha pedido que le traigas del bolso cualquier cosa, por ejemplo, un bolígrafo que cogió en la mesita de un parador de turismo, puedes darte por muerto: primero no lo vas a encontrar en el maremágnum donde meterás la mano (no me lo revuelvas, gritará), segundo, te la vas a ganar porque tus alegatos contra el caos serán rechazados con improperios a tu torpeza. Por supuesto las llaves y demás objetos perdidos al final aparecen en algún rincón del bolso tras una búsqueda paciente donde tú tienes la culpa de que no las encuentre (seguro que las cogido para algome está poniendo nerviosa). Mejor largarse. Pero si antes le dices que por qué no prueba a poner, por ejemplo, las llaves siempre en el mismo sitio, en uno de los compartimentos interiores del bolso, en el de la cremallera por ejemplo, primero te dirá que precisamente es el sitio donde siempre las pone y después recibirás otra andanada de reproches. ¡Atrévete a decir, marido ingenuo, que no sabes dónde has puesto las llaves de casa! En el acto se pondrá en marcha el ventilador con una lista alfabética de tus entuertos. Paciencia.

Observen que ni siquiera en situaciones de emergencia como las descritas, las señoras volcarán el contenido del bolso (algo que siempre  ha estado rodeado de un halo de misterio). Si con el cronómetro en la mano, como un ladrón de cajas fuertes, decides por curiosidad insalvable echar un vistazo más a fondo mientras se ducha (no lo vuelques porque lo notará) podrás encontrarte con las sorpresas más variopintas: facturas y recibos bancarios de hace diez años, una barra de labios que se ha secado, un llavero sin llaves o una llave sin llavero, un paquete a medias de pañuelos desechables, cupones de descuento caducados, una botella mini de agua vacía, una manzana, la funda vacía de unas gafas, caramelos, cremas, una agenda tuya en blanco que te regaló hace meses… Lo más parecido a un bazar. En este punto escuchas como se cierra el grifo del baño. Es el momento de dejar todo “en su sitio” y tumbarte en el sofá a leer la prensa.

Los únicos que saben encontrar lo que buscan en los bolsos femeninos son los carteristas que pululan por los autobuses, el metro y los sitios donde se amontona la gente. Por ejemplo en una manifestación de la Asociación Pro Vida pero no en una de Podemos. Aunque a la vista de los últimos acontecimientos no hay que descartar nada. Para terminar, un ejemplo de sumodus operandi: usted está tan tranquila en la marquesina esperando el autobús junto con otras personas en hora punta. Faltan cuatro minutos para que llegue el tuyo. Echas mano al bolso y sacas tu Iphone o Samsung de última generación para poner un WhatsApp a tu hija. Alguien, que no espera el autobús sino la oportunidad de hacerse con un Smartphone de mil pavos observa tu maniobra. A partir de ese momento hay un ochenta por ciento de posibilidades de que te quedes sin móvil. Una semana más tarde el chorizo estará al acecho en otra parada y tu teléfono en una tienda de Marruecos.

PD. Hablando de bolsos y bolsas. No se han fijado en la costumbre de las señoras de almacenar las bolsas de regalo que te dan en la tiendas cuando compras complementos de moda. Sí, me refiero a esas bolsas de cartón con logo, colores de diseño y asas de cordel. En realidad son más inútiles que las bolsas de plástico (ahora te las cobran) porque no sirven para meter la basura. Se calan y chorrean en el suelo de la planta. Además el portero te llamará al orden porque luego le toca fregar a él; eso si no hay desparrame cuando las coge. Si las sacas a la puerta con dos o tres botellas de vino vacías, tu mujer se dará cuenta con la consiguiente bronca; ¡la telepatía existe! Lo mejor que puede pasar es que se la quede una vecina. Si les preguntas a las señoras por qué no se deshacen de ellas y dejan espacio en la despensa para poner la escalera o la bolsa de patatas, por ejemplo, te dirán que da pena con lo bonitas que son o que “pueden servir para algo”. La única solución posible es que seas tú quien las haga desaparecer con tiento. No las echarán de menos porque guardarlas es un fin en sí mismo.

martes, 22 de mayo de 2018

Lobos y mastines



Como estoy jubilado y tengo una pierna fastidiada cada vez me cuesta más andar, estoy harto de ir al gimnasio a descubrir que tengo más goteras de las que pensaba, de sentarme tres veces por semana en la Biblioteca Nacional porque ya no me meto en líos filosóficos y para leer los Episodios nacionales no me merece la pena coger el metro. Hace tiempo me di de baja en el Ateneo porque estaba harto de tipos raros. Por todo esto, decía, paso mucho tiempo en casa (como todo el mundo) dedicado a ver cine malo en la tele o bueno en el video, leer las novelas de Arturo Pérez Reverte (Falco y Eva por ejemplo) o de Almudena Grandes (Los pacientes del doctor García), ir a museos y exposiciones, algún que otro viaje (todo según el manual del buen jubilado), oír ópera en modo “desatento”, incluso en el Teatro Real… en fin, una pena, está claro que la música no es lo mío pero me esfuerzo (Pulp fiction); también leer a Patrick Modiano, el premio Nobel, en francés (es asequible, se aprende pero sus tramas son un tostón top) y preparar alguna que otra entrada para mi blog por pura distracción.
Esta es la razón por la que, como a San Agustín, me interesan ochenta y tres diversas cuestiones. Una de ellas es la defensa del ganado lanar del ataque de los lobos mediante perros mastines. Es un tema que me atrae más de normal y no sé por qué ni me molesto en saberlo. En cuanto entro en YouTube me salen directamente todos los videos disponibles. Después de navegar un tiempo he llegado a las siguientes conclusiones:
La primera es que hay muchas razas de lobos: gris, ibérico, ártico, árabe, rojo, etíope. Y dentro de cada raza hay lobos con distintas características: edad, tamaño, inteligencia, valor… de ahí la estricta jerarquía en una manada de entre seis y diez miembros, liderada siempre por una macho alfa y una hembra alfa. Aquí nos referimos al lobo ibérico. Un lobo alfa puede medir hasta 90 centímetros de alto hasta el hombro y pesar 70 quilos. La hembra es un veinte por ciento más pequeña.
No hay ninguna raza de perro que pueda enfrentarse con éxito a un lobo en su hábitat, ni siquiera el pastor del Cáucaso, un perro enorme que los pastores rusos y de otras regiones del Este de Europa utilizan para la protección de sus rebaños. Los grandes ejemplares tienen un peso y una envergadura similar a un gran lobo. El dogo tibetano, el lobero irlandés, el alabái de Asia Central, el kangal turco, el mastín inglés son incluso mayores. Pero el lobo es un animal salvaje; más rápido, fecundo en ardides, dientes más grandes, y un cráneo balanceado para ejercer una mordida o presión de las mandíbulas superior a cualquier perro. Se necesita más de un perro para vencerlo. Les recomiendo este impresionante video.


En nuestro país se utiliza el mastín español o leonés (ambas denominaciones son aceptadas), de similares características al resto de los perros guardianes del ancho mundo. El perro de protección, en general y en especial el mastín de trabajo, suele estar protegido por carlancas loberas o collares de acero de varias filas de púas que protegen el cuello (carlancas de defensa) e incluso el pecho (carlancas de ataque). Los fabricantes las hacen a medida por encargo y son una herramienta imprescindible. Échenles una hojeada en Internet. Son un artefacto medieval. 
Un pastor que traslada su rebaño de doscientas cabezas a zonas de alto riesgo, por ejemplo a los fértiles valles de Cantabria donde crece una jugosa hierba que las ovejas pastan con deleite, debe llevar una docena de mastines pertrechados para evitar el ataque de la manada. Al amanecer, los lobos acechan desde las alturas. Los perros entrenados se sitúan en círculo, equidistantes, alrededor del ganado. Los dos machos dominantes patrullan en direcciones opuestas en torno al círculo. Un pastor precavido suele llevar (por si las cosas se ponen feas), además de un puntiagudo cayado, una escopeta recortada escondida en el zurrón por aquello de que el lobo es una especie protegida. A veces el sonido de un disparo al aire es suficiente para ahuyentarlos. Esta estrategia funciona en prados de cinco o seis hectáreas como máximo donde el ganado permanece agrupado pero no es eficaz con la ganadería extensiva. 
Un ejemplar aislado en cuanto ve a los perros se retira. Sabe que en un encontronazo puede resultar herido y no volverá a cazar. En pleno día es muy raro el enfrentamiento entre lobos y mastines. Ni siquiera cuando van en manada. Lo más que se produce son conatos de aproximación. El macho alfa avanza cauteloso hacia el ganado y de inmediato dos mastines, los líderes, lo flanquean a diez metros en actitud vigilante, sin mostrar agresividad, mientras los demás, bien entrenados, se mantienen desplegados en cuña. El resto de la manada, cinco, se detiene con la hembra alfa al frente. El pastor se deja ver en retaguardia arma en mano. Los mastines no buscan el enfrentamiento sino la intimidación; lo que intentan es alejarlos. Si el alfa retrocede los demás le seguirán. Si los lobos se marchan a trote ligero, los perros mantienen la posición pero no los persiguen. Sólo si la manada ataca, harto improbable, tanto por el número, tamaño y carlancas de los mastines como por la presencia del hombre, la batalla está garantizada.  Puede haber disparos y no a las nubes. Siempre se puede alegar defensa propia si aparece por allí la guardia civil rural. Cargarse al macho alfa es la solución más rápida; pero a ver quien es el pastor que le pone el cascabel al lobo. En cualquier caso, es un drama ecológico. 
El lobo prefiere cazar de noche. Si el rebaño descansa al raso es muy vulnerable. Las bajas son probables. Por eso los buenos pastos cuentan con espacios donde se refugia el ganado al caer la tarde. De hecho los feroces enfrentamientos entre lobos y mastines se producen cuando el depredador ataca a las ovejas tras saltar o sortear las vallas del aprisco. Suelen ser parejas de lobos solitarios, o macho y hembra jóvenes o dos hermanos que han cambiado de territorio y tratan de formar una manada. Son ejemplares de gama media-alta. No son los grandes “alfa” que dirigen un grupo estable. Atacan amparados por la oscuridad y pueden matar alguna oveja antes de que los mastines reaccionen y se enfrenten sin cuartel a los asaltantes que en cuanto muerden las carlancas suelen batirse en retirada. Si uno de los lobos es acorralado puede darse por muerto.
El lobo, el mastín y la oveja son animales extraordinarios. El sistema de defensa descrito es el más eficaz para que ninguna de las tres especies sufra daños irreparables. Son muy pocas las pérdidas. Detestamos la carnicería de ovejas indefensas, la muerte de perros inteligentes, como los collies, adiestrados para pastorear pero no para defender al ganado, así como la masacre indiscriminada de lobos en batidas y cacerías.
Por cierto, no sé si saben que se utilizan con éxito asnos zamorano-leoneses en la defensa del ganado contra los lobos.

Para nosotros es un proyecto importante. Pretendemos demostrar con argumentos que los burros pueden proteger los rebaños y compatibilizar el lobo con la ganadería. Zamora es una de las provincias con más lobos en España y, por eso, nos parecía adecuado trabajar en este contexto geográfico», añadió, informa Ical.
En este contexto, el biólogo explicó que ciertos burros «tienen aversión» a animales que se acercan al rebaño y presentan reacciones que pueden aprovecharse para la defensa de los rumiantes. «Son animales grandes, con mucha fuerza y que pueden matar de una coz y perseguir a perros asilvestrados, zorros o lobos. Tienen buen oído, viven integrados con otros herbívoros y rebuznan y asustan a los depredadores.

jueves, 17 de mayo de 2018

¡Creemos!



Ya tenemos tres copas de la UEFA Europa League y tres bandejas de la UEFA Champions League. Hablemos de los dos grandes protagonistas del triunfo: El Cholo y Griezmann. Luego del partido.
Mantengo el principio de que en fútbol siempre gana el que merece ganar. Un equipo puede tener el noventa por ciento de posesión, tirar diez veces al poste y chocar con el acierto del portero rival y los errores del árbitro… además de encajar un solo gol en propia meta en una jugada aislada y chapucera. Pero el fútbol consiste en enchufarla y que no te la enchufen, lo demás es secundario: una de las formas de lograrlo es jugar bien, trenzar, tocar, manejar el cuero, golear siempre que tengas en la plantilla cinco estrellas de 200 millones de pavos. Pero no es la única forma. Es evidente que el atleti no es un equipo de tocones, es más, cuando el director deportivo ficha algo parecido, Simeone se ocupa de reeducarlo para que se adapte a su manera de ganar. Los repule: trabajo y sacrificio. Su primer éxito ha sido mejorar las señas de identidad del atleti de siempre, “el glorioso” de Joserra, y en esto consiste su talento: defensa rocosa de un conjunto sinfónico, fiable, donde nadie se libra de dar la cara sea cual sea el importe de su ficha; presión al límite, recuperación, contraataque letal y sintonía con un público entregado (al que, como dice Valdano, también entrena). En ataque estático está a la altura de la Unión Balompédica Conquense. 
Desde su visión del juego, una estrategia que admite diversas pizarras, Simeone exprime al máximo las virtudes del jugador que se adaptan a sus planes. Otras le sobran si tapan las que busca. Buenos fichajes, como Carrasco, Vieto, Augusto, por no hablar del inefable Jackson Martínez, tuvieron que hacer las maletas por no adecuarse al proyecto del Cholo. Un “fina estampa” como Oliver Torres tuvo que marcharse a Portugal por sus filigranas de salón y regates a sí mismo. En un video del entreno se ve al técnico argentino decirle amablemente: ¡Che pibe, todo eso que haces no vale para nada! Tiemblo por el futuro de Gameiro y Vitolo. En la final chuparon banquillo. Otra cualidad del técnico es conseguir una competencia darwiniana en la plantilla, una selección de los más aptos a sus ideas fijas. Tiene mucha paciencia con las rotaciones y descartes, todo el mundo tiene oportunidades, pero cuando toma una decisión no le tiembla el pulso. Debe mejorar su carácter, aunque lo dudo, para no volver a ver una final enjaulado como un tigre, recorriendo más quilómetros que muchos jugadores del Olympique (como dijo el locutor de la tele). Por cierto, no le he visto lucir el rosario que le sobresalía de la chaqueta en las finales de la Champions.  
Es evidente que Griezmann es el jugador sobre el que pivota el equipo, es el Messi o el Cristiano de los poderosos. Es probable que se vaya, según parece, al Barça. No creo que haya nada que objetar a la actitud del principito salvo algunas ambiguas declaraciones a la televisión de su país. A petición del Cholo, se quedó en Enero cuando el equipo no pudo fichar por sanción de la UEFA; ha rendido a un gran nivel en todas las competiciones y nos ha regalado gran parte de la tercera Europa League. Es un profesional francés. No es Kiko, Gabi o Saúl, canteranos de pura sangre, y el Barça nos hace lo que nosotros le hacemos a otros equipos con menos presupuesto, como la Real Sociedad o el Sevilla. Eso sí, con manifestaciones forzadas e inoportunas sobre su inminente fichaje. Veremos en que para el asunto. La oferta de Gil y Cerezo es más que generosa. Lo que está claro es que si queremos crecer como equipo con una afición a la altura del nuevo estadio no podemos dejar escapar a Griezman ni a Oblak, el mejor portero del mundo.   
El arranque del partido fue flojo y casi nos cuesta un disgusto. No hubo tanteo previo. Las intenciones se dieron por supuestas y el Olympique de Marsella salió a morder al cien por cien de sus fuerzas… lo cual descolocó el entramado táctico del atleti durante el primer cuarto de hora aunque no marcaron y eso se paga. Una de las bazas que el Cholo juega por sistema es que hay que llegar al segundo tiempo en las mejores condiciones físicas. Posiblemente el profe Ortega tenga algo que ver. Además un fallo clamoroso del central marsellés Anguissa propició una de las especialidades de la casa que aprovecho Griezman para adelantarse en el marcador. Y aquí cambió el partido. En la segunda parte, una de las mejores que le he visto al atleti, el Olympique salió muerto física y mentalmente. Dejó ver sus carencias defensivas, que la liga francesa no es la española, que solo Payet, lesionado en la primera parte, sería titular con el Cholo; un equipo descompuesto que nunca penetró en el blindaje y encajó dos goles preciosos con doblete de Griezman y una espléndida definición de Gabi. ¡Gabi selección! ¡Qué injusticia se ha hecho con este gran profesional que nunca ha sido convocado para vestir la roja! Inmensos, Lucas, para mí mejor jugador que su hermano (que además no cuenta para Zidane), sin olvidarnos de Koke, Sául, Godín, y todos en general. Por cierto, muy oportuno el cambio de un desafortunado Vrsaljko por Juanfran, un jugador aquel propenso a la tarjeta innecesaria y a perder la posición en situaciones de riesgo. Está con un pie fuera del equipo. Si lo quiere el Nápoles, es suyo. Correa le gusta al Cholo más por lo que defiende que por lo que incordia arriba. Apunta a buen suplente, lo mismo que Thomas si se ficha a un centrocampista con caché. Costa se batió con los centrales pero no está en su mejor momento de forma. El resto, todo el mundo lo vio en el nuevo estadio del Lyon (ciudad donde mi hijo, un atlético de coraje y corazón, cursó hace años el Erasmus) o en la tele. El niño Torres por fin toco plata en el equipo de su vida. Después, Neptuno y las celebraciones. No insistimos. Si fuera más joven no hubiera faltado a la cita. Mañana más.
Ahora toca, partido a partido, mantener el segundo puesto de la liga frente al Eibar en el Metropolitano. ¡Cuidado con las resacas que las carga el diablo! Quedar por delante de los merengues es una sabrosura.

sábado, 12 de mayo de 2018

El tiburón de Blu


El Tiburón (2009) excelente muestra del grafitero italiano Blu, uno de los grandes del género, en el barrio del Carmel de Barcelona. Se trata de una de sus obras más conocidas. Está pintado sobre un gran muro que durante los años setenta se convirtió en un espacio emblemático dedicado a las pintadas políticas de la izquierda.


En 2009, durante el festival Influencers, Blu, pseudónimo de un artista desconocido, transformó la enorme pared en un tiburón verdoso. Está hecho con billetes de cien euros. La inmediatez y evidencia del mensaje forma parte de la estética de gran parte del grafiti (aunque los hay indescifrables). 

Es comparable a las portadas, vidrieras y capiteles de las catedrales góticas, con mensajes didácticos, rozando la demagogia populista, pero directos, dirigidos al público callejero para que pueda entenderlos incluso sin detenerse. Conviene llamar la atención entre la interacción simbólica del escualo y las pintadas que hay junto a sus mandíbulas.
  

viernes, 11 de mayo de 2018

Casarse por la iglesia



Por más manido que sea no me puedo resistir a recordarlo. Hoy me siento didáctico: la expresión “casarse por la iglesia” es un oxímoron, es decir una contradicción en los términos. Casarse es contraer matrimonio; y el matrimonio es por definición un contrato civil entre dos personas. Otra cosa es que si los futuros cónyuges son creyentes decidan dar un carácter religioso a su unión con arreglo a los ritos de la Iglesia católica. En España la boda eclesiástica tiene efectos civiles, lo cual significa que el sacristán de la parroquia traslada al registro civil los documentos firmados al terminar la misa. Por ejemplo en Francia, un país realmente laico, son ceremonias separadas. Inversamente, allí la “boda” por la iglesia no tiene ningún efecto civil.
Estas son mis impresiones (no una crónica) de una boda católica actual (este año me tocan unas cuantas). De entrada, seis mil euros: reservar la iglesia, adornar con flores el altar y pagar una mínima orquesta y coro (entre cinco y diez personas) que interpreten las piezas que los novios elijan del repertorio. El Ave María de Schubert y el Aleluya de Händel son obligados. Ha dejado de ser tendencia el “ya se han casao”, la Marcha Nupcial de Mendelssohn o la tocata y fuga de Bach si la iglesia tiene órgano. También está de moda mezclar lo clásico con piezas modernas: la Salve rociera si los novios son tradicionales y si son progres el Creo en vos de Carlos Mejia Godoy.  A veces adaptaciones melifluas de los Beatles, Michelle y otras baladas, nunca de los Rolling Stones (me ha venido a la cabeza su Sympathy for the Devil). El "modo María Dolores Pradera" da mucho juego. Por fin llega la novia blanca y radiante, comienza la ceremonia. Se saben la liturgia la mitad de la mitad de las bancadas. O sea, los que van a misa los domingos y fiestas de guardar. Los demás como mucho se santiguan, dicen Amén y rezan el padrenuestro con la letra antigua. El resto es un murmullo tarareado como el himno nacional en los partidos de la selección. El celebrante se impacienta y sube la voz para despertar las almas dormidas. En pie, pueden sentarse; nunca he entendido el porqué de la movida. La lectura de los textos elegidos por los novios es otro momento mágico. Media familia de cada parte desfila por el atril con dispar fortuna evangélica. Si estuviera en mis manos trataría de convencerlos para que solo la novia leyera estos hermosos versos del Cantar de los Cantares:

¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados!
Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo.
Mirad. Se ha parado detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías.
Habla mi amado y me dice: "Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí Paloma mía,
que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura,
déjame escuchar tu voz, y es hermosa tu figura."
¡Mi amado es mío, y yo soy suya!
Él me dice:
"Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina: las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos."
La homilía incluye alusiones biográficas a los contrayentes, los típicos quien, cómo, dónde y cuándo se conocieron, la excelencia de sus familias, cristianos viejos, y sobre todo un mensaje tan “espiritual”, tan cargado (¿cargante?) de amor sacro y tan ajeno al amor profano del Cantar de los Cantares que a los novios se les pueden quitar las ganas de “tener relaciones” durante una semana. En una cosa lleva razón: el misterio del amor conyugal comienza ahora. Sí, quiero. Firmas, fotos, paseíllo y cierre. La rociada de arroz y confeti al salir los ex novios de la iglesia está totalmente demodé.
Concluida la ceremonia, los invitados tienen que desplazarse al lugar del banquete. En Madrid han crecido como las setas en un radio de cincuenta quilómetros un montón de fincas, complejos hoteleros e incluso antiguos palacios especializados en bodas y toda clase de eventos familiares con una amplia lista de menús y presupuestos.. ¡Una simbiosis comercial perfecta! Hace pocos años se celebraban los divorcios. Como la gente pimpla antes, en y después de la fiesta, hay que alquilar un servicio de autobuses de ida y vuelta (con un mínimo de tres franjas horarias). Obviamente, depende del número de comensales. Una media de doscientos (y me quedo corto) requiere, al menos cuatro autocares a la ida. Otros seis mil euros. Luego viene el equipo de fotógrafos. Mil euros por venir en la furgoneta más lo que pagues por las fotos que te gusten. Hacen cientos. Con la revolución digital los costes son mínimos y los álbumes se pagan a precio de incunables.
A mí lo que más me gusta son los aperitivos y las copas del jardín que te ofrecen los amables camareros en bandejas con salsas, palillos y cortes de pan en el momento justo en que te apetece otro bocado (el ritmo de paso de los entrantes es básico, como en el golf): brochetas, croquetas, minis, canapés, jamón, salmorejo… Todo menos sushi. Con esto me daría por cenado (si es de noche).
Cuando por fin los invitados toman asiento en las mesas que les han adjudicado en el salón nupcial según criterio de parentesco y afinidad, entran los novios cada uno por su lado dando brincos y cabriolas al ritmo de una música atronadora; servilletas al aire, aplausos, cantos regionales y vivas que durarán toda la velada. Lo más flojo suele ser la comida o cena porque nada es lo que parece a pesar de los nombres sofisticados de la carta: la crema de marisco es de cangrejo, la merluza es lomo de caballa y el solomillo está más duro que la pata de Perico. Vino recio y postres normalitos. Agua a discreción. Es cierto que es muy difícil dar bien de comer a tanta gente. Con bailongo, disc-jockey, barra libre y bocatas de recena (sólo quedan los beodos), prepara 200 euros por cabeza. Total: sesenta mil euros de vellón.
A los dos años se divorcian. 

P.D. Mi consejo:¡SORPRESA! Cásate en petit comité por lo civil. No digas nada a nadie. Por muchos regalos en efectivo que te hagan al final tendrás que soltar un pastón. También te evitarás ir disfrazado de gallina en la despedida de soltero. Celebra una comida íntima con los familiares en primer grado, hasta los abuelos. Invita a los cuatro padrinos. Seguro que te harán buenos regalos. Después ya quedarás con tus amigos para tomar una copa o cenar a escote. Si tienes convicciones religiosas espera unos años y repite la jugada en una iglesia de provincias. Con lo que te ahorras puedes dar la entrada de un piso.  O vivir unos años de alquiler.