miércoles, 2 de mayo de 2018

Los enigmas del Padre Brown



El Padre Brown, el conspicuo personaje de Chesterton (1874-1936) al que dedicó 53 relatos entre 1911 y 1936 agrupados en cinco recopilaciones, es un sacerdote papista de aspecto insignificante, bajito y rechoncho, cabezón, de cara redonda en la que brillan unos ojos inocentes detrás de las gafas de concha. Camina con pasos cortos bajo la sotana descuidada, suele llevar un paraguas viejo que se le cae constantemente y un sombrero clerical de teja que oculta su cabello marrón. Si fuera pájaro más que un cuervo parecería un mirlo gordezuelo. Original de Cobhole, Essex, está adscrito a la iglesia de San Francisco Javier en Camberwell, Londres. Gran parte de sus enigmas (si se tratara de Sherlock Holmes hablaríamos de casos) se desarrollan en la campiña inglesa (y en eso coinciden). Pero tras su aspecto de cura pueblerino, de su aparente ingenuidad, se esconde un cerebro privilegiado, perspicaz, dotado de unas facultades milagrosas para la intuición, el razonamiento y la reconstrucción de la verdad. Tiene una mente afilada como una hoja de afeitar capaz de cortar en tres la microscópica punta un alfiler en la que caben los mil ángeles de la paradoja medieval y que lo sitúan a la altura de su coetáneo Sherlock Holmes, el gran detective al que Chesterton admiraba… por más que el Padre Brown represente su contrapartida.
En el primer relato de la serie, el sacerdote conseguirá vencer y convencer a Flambeau, un experto ladrón francés de guante blanco, especialista en joyas, para que se arrepienta de su vida criminal y se convierta en un respetable detective privado. Flambeau será el amigo fortachón, el guardaespaldas, el compañero inseparable y colaborador perplejo (recuerda a Watson) en la solución de los misterios brumosos de la Inglaterra victoriana. Asimismo, esta unión hará más verosímil la presencia del padre en el lugar del crimen. En ocasiones, su presencia, su “ubicuidad”, parece fruto del azar, de una licencia literaria (después de todo el demonio está en todas partes), en otras del imán que tiene para atraer a su terreno al maligno o de las extrañas circunstancias del relato: en una lujosa fiesta de la nobleza inglesa aparece de la nada un curita menudo, trivial e inofensivo… requerido con urgencia por un marqués de recia estirpe. Hasta las orgullosas clases altas del Imperio reconocen su perspicacia para desatar el nudo gordiano de lo inexplicable.
Su método es la observación de los demás y de sí mismo. En el relato El martillo de Dios afirma: Soy un hombre, y por lo tanto tengo a todos los demonios en mi corazón. La introspección sincera es el camino más directo para reconocer los motivos del mal y los oscuros rincones del alma. El confesionario, por ejemplo, es una fuente inagotable de enseñanzas. El truco consiste en ponerse exactamente en la mente del criminal y tratar de pensar como un gran pecador. En innumerables ocasiones El Padre Brown recuerda que su condición sacerdotal, en contacto permanente con la maldad y el uso descarriado del libre albedrío, le ha ayudado a entender a los hombres hasta llegar más allá de donde han ido otros, incluidos policías de fama mundial (como Valentin) o curtidos detectives. En numerosas ocasiones busca más la redención del criminal que el castigo. Si está seguro de haberlo logrado, tras larga conversación, desaparece y deja que sean otros los que, si pueden, apliquen la justicia terrena.
La clave del laberinto es la intuición, después las puertas se abren por sí mismas, los senderos correctos nos muestran la salida. La naturaleza humana es recurrente, lo que varía es el procedimiento criminal. Los lazos invisibles del enigma confirman lo que no podría ser de otro modo. El error al juzgar al Padre Brown, repetía Chesterton, consiste en pensar que encerrado en su parroquia y cegado por su vocación nada sabe de la verdadera complexión del mundo. El secreto de la mística consiste en esto: todo puede entenderlo el hombre, pero sólo mediante aquello que no puede entender. El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo, y todo lo vuelve confuso, misterioso. El místico, en cambio, consiente en que algo sea misterioso para que todo lo demás resulte explicable.
En todos sus enigmas siempre está presente el dualismo razón y fe. No en vano es el mejor biógrafo de Tomás de Aquino. Una teología sin razón es una mala teología. Una razón sin fe es un abismo sin fondo, por eso el ateísmo es una pesadilla. En la concordia entre ambas reside la clave del mundo. En los alambicados enigmas que resuelve el Padre Brown, el origen del mal tiene siempre su origen en la presencia directa o en el tenue hilo conductor que conduce a la heterodoxia, al desconocimiento, al distanciamiento o a la violación de la ley moral verdadera (y única) que propone e interpreta la iglesia católica. El mal es siempre una desviación próxima o lejana de la ley moral. Cuanto más lejana más complejo resulta el enigma. La sagacidad del Padre Brown estriba en su instinto infalible para seguir el rastro antinatural del crimen hasta sus raíces. El mal es para la razón una conducta antinatural, contraria a la condición humana en sí y para sí. En el relato Los pecados del Príncipe Saradine, el cura detective afirma: Yo nunca dije que fuera siempre un error entrar en el país de las hadas. Sólo dije que siempre era algo peligroso.
El país de las hadas tiene muchas versiones: Religiosas (ateos, agnósticos, puritanos, presbiterianos, calvinistas). De los protestantes en general afirma que de la libre interpretación de la Biblia se sigue cualquier cosa; su conclusión es el relativismo y la justificación de una conciencia enturbiada de sofismas y contradicciones. Oh, podría decir que él era honesto, como usted lo llama, pero ¿de qué le sirve a un hombre ser honesto en su culto a la deshonestidad? (El signo de la espada). También masones, falsos profetas, supersticiones exóticas y ritos ancestrales. Y, por supuesto, las versiones ideológicas: el positivismo, el cientificismo, el maquinismo (tan de moda hoy con el tema de la inteligencia artificial), el darwinismo o el socialismo materialista. Hay diez filosofías falsas que podrían encajar con el universo. Hay diez teorías falsas que encajarían con el castillo de Glengyle. Pero lo que queremos es la explicación real del castillo y del universo. (El honor de Israel Gow).  
También critica el capitalismo plutocrático de acuerdo con los planteamientos nominalistas de la doctrina social de la Iglesia romana. El último relato del padre Brown, escrito por Chesterton poco antes de su muerte, identifica al capitalismo con el crimen organizado: Esos acuerdos entre los grandes hombres de negocios y los gánsteres están muy extendidos en América, porque ambos trabajan en el mismo ramo. En el relato La máscara de Midas, afirma que el protagonista era un genio de las finanzas, y sus robos eran robos a miles de pobres.
Todos estos relatos han sido recientemente reeditados en cinco volúmenes en España por la editorial Valdemar. Hay también dos ediciones en un único volumen con el título "Los relatos del Padre Brown", en la editorial Acantilado (2008). También "El Padre Brown, relatos completos", publicada en Ediciones Encuentro (2017). Por mi parte he de confesar, por supuesto al Padre Brown, que he seguido el tomo segundo de las obras completas de G.K. Chesterton publicadas por Plaza Y Janés  (Colección Clásicos del siglo XX, segunda edición, 1967). Un regalo de mis padres cuando era un  adolescente curioso (¿o un curioso adolescente?).

miércoles, 18 de abril de 2018

Diez impresiones estéticas III

Alfred Stieglitz: The Terminal, New York (1892)

Sorprende la naturalidad con que se tomaban (por ejemplo, el tipo de la izquierda) una escena tan cruda como esta (vista hoy, claro). La tristeza del caballo de la derecha, el vaho que desprende el tiro...




Espectacular imagen de la nebulosa del Caballo situada a unos 1.500 años luz de la Tierra en la constelación de Orión. Ha sido captada en infrarrojos por la cámara de alta resolución Wide Field Camera 3 del telescopio espacial Hubble de la NASA.

¡La naturaleza imita al arte! Oscar Wilde.




Por segunda vez en mi vida me encuentro con estos tres grabados en cobre de Durero: El Caballero, la Muerte y el Diablo, 1513. La Melancolía, 1514. San Jerónimo en su estudio, 1514. Mi preferido es el segundo. Estuvieron juntas (por este orden) en la excepcional exposición de la Biblioteca Nacional de España, “Durero grabador, del gótico al Renacimiento". 





James Ensor, "Esqueletos luchando por el cuerpo de un ahorcado" (1831). Teatro de máscaras, una mezcla explosiva de lo festivo y lo macabro, conflicto entre el color y el relato… La intención (como Halloween) es hacer más liviano el peso de la muerte.








Hace unas semanas asistí en los jardines del Palacio de la Granja de San Ildefonso a la puesta en funcionamiento de sus monumentales fuentes. Un regalo para cada uno de los sentidos: la luz de la tarde filtrada por el agua, el sonido del impresionante despliegue hidráulico, el olor de la hierba mojada, el frescor de las gotas en la piel y el sabor del cochinillo asado en el parador…


Mies van der Rohe, Casa Farnsworth (1951). 
Las vacaciones han llegado: imaginad que son las diez de la mañana de un día radiante; hemos dormido como príncipes y se impone un desayuno en el césped al amor de la sombra: tostadas de pan candeal, mantequilla, café de Colombia, leche fresca, huevos al gusto, zumo de naranja y frutas del tiempo. Después ya veremos…


Excepcional cuadro de Paul Delvaux titulado “La soledad” (1955). Una muchacha en una estación desierta en medio de la noche, de espaldas, vestida con su mejor traje para no esperar a nadie, sigue con la mirada a un tren de mercancías que pasa a toda velocidad sin detenerse…





Una repentina tormenta alejó a turistas y gondoleros de la entrada a Venecia cuando sólo tenía acceso por mar: recuerda, la  piazzetta de las columnas de San Marcos y San Teodoro, la de los grandes cuadros de Tintoretto repletos de personajes oficiales y populares en el palacio ducal... 


- Usted ha escrito: "Si alguien le debe todo a Bach, es sin duda Dios".
- Sin Bach, Dios quedaría disminuido. Sin Bach, Dios sería un tipo de tercer orden. Bach es la única cosa que te da la impresión de que el universo no es un fracaso. Todo en él es profundo, real, sin teatro, Después de Bach., Listz resulta insoportable. Si existe un absoluto es Bach. No se puede tener ese sentimiento con una obra literaria, hay textos, pero no son formidables. El sonido lo es todo. Bach da sentido a la religión. Bach compromete la idea de la nada en el otro mundo: Cuando escuchamos su llamada, no todo es ilusión, pero Bach es el único que lo hace. Fue un hombre mediocre en su vida. Sin Bach yo sería un nihilista absoluto.
E.M. Cioran (conversación con Benjamin Ivry).


LA CONSTRUCCIÓN DE LO ESTÉTICO
Toda vez que se pretendió entender los escritos de los filósofos como creaciones poéticas, su contenido objetivo fue pasado por alto. La filosofía, por su propia ley de forma, requiere que la realidad sea  interpretada mediante una relación armoniosa de conceptos. Ni la manifestación de la subjetividad del pensador, ni la pura cohesión de la construcción en sí misma, es suficiente para establecer esa interpretación como filosofía, sino únicamente el hecho de que la realidad haya entrado en los conceptos, justificándose en ellos y fundándolos unívocamente. La concepción de la filosofía como poesía está en contradicción con esto.

Theodor W. Adorno, Kierkegaard

lunes, 16 de abril de 2018

Diez impresiones estéticas II


Uno de los fines de la naturaleza es la ciega producción de formas bellas (una propiedad de la materia indiferente a la existencia o no del hombre). Está ahí y forma parte de un misterio acaso inaccesible al entendimiento.

Ibn al-Haytham (Alhacen)







Según cuentan, Guy de Maupassant odiaba la Tour Eiffel. Fue uno de los escritores que se pronunció en contra del monumento en la famosa carta de protesta de 1887. Esto no le impedía almorzar casi todos los días en el restaurante de la Torre. Cuando un conocido periodista le preguntó, después del queso y los postres, porque lo hacía, Maupassant le respondió, tras limpiarse los mostachos con la servilleta: “Es el único sitio de París desde el que no puedo verla”.




La Hoz del Huécar en Cuenca. Una síntesis única de entornos natural y urbano. A pesar de las reformas que se han hecho en los edificios suspendidos sobre los crestones de caliza, el conjunto no ha perdido el sabor de la antigua ciudad medieval.




Entre los varios pecados de que me acusan ninguno tan falso como el de que mi objetivo fundamental de trabajo sea el espíritu de investigación. Mi objeto al pintar es mostrar lo que he encontrado, no lo que estoy buscando. Lo que cuenta es lo que se hace y no lo que se tiene la intención de hacer… Con frecuencia la preocupación de investigar ha hecho que se extraviara la pintura, y que el artista se perdiera en elucubraciones mentales. Quizá sea éste el defecto principal del arte moderno. El espíritu de investigación ha envenenado a los que no comprendieron bien todos los elementos positivos y decisivos de arte moderno y les hizo tratar de pintar lo invisible y, por consiguiente, lo que no se puede pintar.

Pablo Picasso



Los temas de la literatura son siempre los mismos, lo que cambia es la intuición, la inteligencia, el estilo del autor: esa diferencia es el arte.
Fedor Dostoievski 






La música, los estados de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético.

Jorge Luis Borges




Siempre he odiado a Hemingway. Me causaba vergüenza como escritor y como hombre. Y su manera de representar la masculinidad me parece un chiste. Él no era boxeador, era un alcohólico sobrevalorado que, además, es responsable de la ola literaria de todos sus imitadores. A mí me gustan las frases largas y los personajes complejos, y la mayor profundidad que consiguió Hemingway fue crear un personaje que era incapaz de tener una erección. Así que Hemingway es el mayor fraude de la historia.
John Irving (entrevista)


- ¿Es usted feliz?
- Todavía no he caído tan bajo.
Baudelaire








Lo que define al espíritu libre no es su posición ante la verdad, sino la cantidad de verdad que es capaz de soportar. Esto es lo que convierte a Nietzsche y a Kafka en hombres de conocimiento. En esto se basa la superioridad del artista trágico sobre el filósofo especulativo.



El comienzo de la Lógica de Hegel: ser y no ser, síntesis el devenir. Falta una reflexión productiva sobre el no ser: por qué ni siquiera fuimos, lo que no fuimos, lo que no hicimos, lo que jamás pensamos, lo que no llegamos a ser… Javier Marías aborda el tema en Corazón tan blanco. También Paul Auster en su última novela 4 3 2 1.



sábado, 14 de abril de 2018

Diez impresiones estéticas I


Sobre Vasily Kandinsky. Es imposible determinar la relación precisa que hay entre la teoría estética de los artistas y sus creaciones. Puede ser imprescindible, interesante, superflua o tratarse de un tratado de patafísica trascendental. ¿Primero se pinta, por ejemplo, y luego se justifica con argumentos el cuadro o más bien es al revés o nada tiene que ver con nada?





Diferencia entre talento y oficio. En literatura, si existe una idea también existen las palabras exactas para expresarla. La idea se muestra en el lenguaje por aproximación, por pulido o búsqueda de la expresión. Hay escritores que encuentran la expresión exacta “a la primera”, sin correcciones posteriores (o mínimas), como Cervantes, y otros que necesitan una larga curva de ensayos y errores lingüísticos, por ejemplo Borges. En relación con los segundos: el andamio se puede ocultar pero no los resultados.
Por ahí va lo que Henri James llamaba “la locura del arte”. El artista convive con el fracaso, porque buscamos la perfección constantemente. Sabemos que no la podemos lograr, pero nos seguimos empeñando en ir tras ella. Todo lo que podemos hacer, como dice Beckett, es “fracasar de nuevo, fracasar mejor”. Sí, una oración siempre se puede mejorar. Nunca se termina una frase. Simplemente nos abandona.

John Banville 


No existe propiamente el realismo en la novela. Sencillamente los personajes reales no son tan complejos, tan ricos en matices, tan perfectos como los personajes literarios. En la buena novela de costumbres no existe la contraposición entre personajes representados y personajes inventados.











La cuestión de la belleza es secundaria en la pintura, a los grandes pintores del pasado se los consideraba como tales cuando habían desarrollado una visión del mundo a la vez coherente e innovadora, lo cual significa que pintaban siempre de la misma manera, que utilizaba siempre el mismo método, los mismos procedimientos para transformar los objetos del mundo en objetos pictóricos, y que esta manera que les era propia no había sido empleada nunca antes. Se les apreciaba aún más como pintores cuando su visión del mundo parecía exhaustiva, parecía aplicable a todos los objetos y todas las situaciones existentes o imaginables.

Michel Houellebecq, El mapa y el territorio


Salgado, Génesis. Un concepto de naturaleza intacta, no pisada por el hombre, no pensada, sin determinaciones, como si un dios menor la contemplara desde arriba y después se alejase para siempre. ¡Rechaza los ídolos del teatro y descubre la belleza de las cosas mismas!



Ya en el "Prólogo a Richard Wagner", el arte -y no la moral- es presentado como la actividad propiamente metafísica del hombre; en el mismo libro reaparece en varias ocasiones la agresiva tesis de que sólo como fenómeno estético está justificada la existencia del mundo.
Friedrich Nietzsche, El nacimiento de la tragedia




Sobre la catedral de LeónCualquiera que haya recorrido una catedral gótica, la de Toledo, Cuenca, Sevilla, Burgos, León (¡qué bella es!) habrá vivido ese sentimiento de depuración esencial de la visión religiosa recibida en la familia, la escuela y la calle. La teología medieval recorre océanos de tiempo a la velocidad de la luz de las vidrieras hasta caer desde lo alto de las naves. Se hacían para eso.


Cualquier obra de arte, para ser plenamente experimentada, necesita del pensamiento y por tanto de la filosofía, que no es otra cosa que el pensamiento al que no se le pueden poner frenos. Entender es lo mismo que fundamentar: así, la capacidad del entendimiento de interiorizar lo entendido como algo que pertenece al mundo del espíritu es lo mismo que diferenciar lo verdadero de lo falso, por mucho que esa separación sea distinta de los procedimientos de la lógica común.


La cámara fotográfica no podrá competir con el pincel y la paleta mientras no pueda utilizarse en el cielo y en el infierno.
Edvard Munch






Il Duomo al atardecer, en ese momento mágico y fugaz en que el último sol de la tarde florentina baña los mármoles de Carrara y de Prato.