miércoles, 27 de diciembre de 2023

La Superliga

 

En estas fechas me suelo reunir con mi buen amigo el coronel Carlos Abengoa, doctor en historia por la UNED, al que conocí durante mis viajes profesionales a un país africano por encargo de la Agencia de Cooperación Internacional. Siempre generoso, esta vez me invitó al elegante té de la tarde en el lujoso salón del Mandarín Oriental Ritz. Eché de menos la tortilla de patatas, las croquetas de gambas y el jamón bien cortado. La verdad es que no me convencen los bocaditos de filigrana, los hojaldres rellenos de no sabemos qué, las infusiones de jazmín y aromas exóticos o los sabores demasiado delicados de la repostería. Asentimos a las conferencias gastronómicas del impecable servicio con interés educado y preguntamos un par de chorradas por no parecer demasiado paletos. En mitad de la desconexión unas espectaculares bellezas cruzaron el salón entre cantos de sirena. Fue el momento de las grandes preguntas kantianas. Toda una experiencia navideña si no la pagas tú.  

- Resulta sorprendente, dije, mientras cogía con melindre un canapé de mousse de cangrejo, que Miguel Ángel Gil Marín, un buen gestor en las antípodas de su padre, se dejara embaucar por Laporta y Florentino para que el Atlético fuera uno de los doce equipos fundadores de la Superliga. De inmediato el prepotente Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, los fulminó con la espada flamígera de la expulsión. Excepto los dos grandes de España y algún indeciso italiano, el resto volvió grupas al día siguiente.

- Lo cierto es que son imprescindibles unos organismos que regulen y organicen de abajo arriba las innumerables competiciones del ancho mundo, añadió Abengoa. El problema no son las federaciones sino su perversión. La mesa de los siete pecados capitales. Por ejemplo, nunca me he creído los sorteos de octavos de la Champions League. Están teledirigidos. Fíjate en el último. Nunca se cruzan los grandes expresos. Con alguna excepción ocurre lo mismo en los sorteos anteriores. A un equipo grande siempre le toca uno mediano o menor. Hay tal volumen de intereses en juego que la UEFA no se puede permitir duelos a muerte entre los clubs más rentables. Tengo dudas de lo que se cocina en cuartos.

- Barça y Madrid unidos por la pasta, recordé, mientras mordía uno de los bollos cremosos con ademán de buen inglés a la hora del té.      

- He leído la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la Superliga. Acusa a la FIFA y a la UEFA de abuso de posición dominante -la expresión es una tautología- y violación de las normas de competencia, libre mercado y monopolio. Se veía venir. No temáis, pues os anuncio una gran alegría: los aleluyas de Florentino están justificados personalmente, pero carecen de contenido objetivo. A partir de ahora se acabaron las amenazas y empieza la nada. La frase lapidaria de que a partir de ahora los clubes serán los dueños de su destino es un brindis al sol. Dudo que sea posible promover una competición europea al margen de la UEFA. Pueden hacer lo que quieran, espero que empiecen lo antes posible con... dos clubes, ha ironizado Ceferin. 

- Bern Reichart director ejecutivo de A22 Sports Management, la empresa creada para gestionar la Superliga, ha dicho que los clubes necesitan tiempo para darse cuenta de que el miedo ha perdido su base legal. Lo saben de sobra, pero nadie mueve un dedo. Aunque Reichart tiene razón en que el actual modelo financiero es insostenible. Las obras faraónicas, los fichajes de escándalo y los salarios al alza provocan entre los clubs desequilibrios competitivos (“los doce magníficos”) y fuertes tensiones en la balanza de pagos. El fútbol debe controlar el gasto y depender exclusivamente de los ingresos que genera, no de inyecciones externas de capital. El apalancamiento siempre acaba en desastre. Lo bueno del fracaso de la Superliga es que la UEFA se tiene que replantear muchas cosas, entre otras su manga ancha en la aplicación de los controles económicos.

- Una competición de clubes europeos al margen de la UEFA es inviable. El espejo en el que la Superliga se mira es la NBA norteamericana una liga privada de baloncesto profesional creada en 1946 por once equipos y bendecida por las correspondientes organismos oficiales nacionales e internacionales. La Superliga, al revés, se ha enfrentado a la oposición de las federaciones, los clubes, las televisiones de pago, los aficionados y los gobiernos. También con los jugadores que ya están demasiado exprimidos y no quieren más roturas de cruzados. Además, lo que propone ya está inventado: en el fondo, la Star League, la Gold League y la Blue League, son una fotocopia de la las tres competiciones europeas, Champions, Europa y Conference. En principio, el banco de inversión JPMorgan apoyó el proyecto con la promesa de cinco mil millones de dólares, pero las pérdidas en bolsa y la bajada de calificación crediticia hicieron que los que deciden en la última planta del rascacielos se replanteasen el negocio. Bronca a la división de evaluación de riesgos y ya veremos. Conclusión: lo que no puede ser, no puede ser y además es improbable (cambiamos el adjetivo porque en el fútbol no rigen las leyes de la física clásica).

domingo, 17 de diciembre de 2023

Ética del deber, ética de circunstancias y ética circunstancial

Toda ética es de circunstancias porque vivimos inmersos en los valores morales de una cultura, subcultura o contracultura y nos educamos en los grupos primarios y secundarios de una sociedad. La circunstancia impregna las decisiones puntuales que tomamos y orienta nuestra ética personal, interpersonal y política. A esta altura determinada de los tiempos, diría Ortega, asistimos al irresistible ascenso de una mutación vírica de la ética de circunstancias: la ética circunstancial, surgida de la inconsistencia interesada de nuestras acciones. 

El golfista Jon Rahm, tercer jugador del mundo, declaró en 2022 durante el US Open:

Se ha hablado y especulado mucho sobre la liga saudí y creo que no es lo mejor para mí y mi futuro en el golf. Creo que el mejor legado que puedo lograr es en el PGA Tour. Nunca he jugado por el dinero, sino por el amor al juego. Quiero jugar contra los mejores del mundo. Me interesa la historia y el legado. Y en este momento, el PGA Tour tiene eso.

Un año después, Rahm ha aceptado la oferta del LIV Golf Saudí por un contrato que oscila entre los 500 y los 600 millones de dólares (el mayor de la historia del deporte). Ha sido expulsado del PGA Tour como miembro de su circuito. L’argent fait tout.

Pedro Sánchez, fecundo en ardides, es un reconocido maestro de la ética circunstancial. Las tres negaciones de Pedro: su insomnio por formar un gobierno de coalición con Unidas Podemos, sus rechazos sucesivos en campaña electoral a los indultos y a una ley de amnistía, su negativa tajante a alcanzar pactos con Bildu… A su vez, Feijóo se presenta como un paladín del centrismo moderado y reformista, un gestor competente para tirios y troyanos. Algo incompatible con sus socios de gobierno y el giro copernicano hacia la derecha más conservadora.

La futbolista Jenni Hermoso, según confirmaciones presenciales, pasó en veinticuatro horas de considerar el achuchón hortera de Luis Rubiales como algo anecdótico a un caso de acoso sexual inadmisible. Woody Allen, de visita con su banda de jazz por España, declaró con bastante sentido común que, después de todo, el hecho en sí mismo no era tan grave, que no la había forzado ni ejercido violencia física o verbal. Fue un pico no consentido, de mal gusto, ajeno al protocolo, al cargo y al respeto debido a las campeonas; disculpas sinceras y golpes de pecho públicos, poco más. El presidente de la Real Federación Española de Fútbol actuó movido de forma extemporánea por las circunstancias emocionales del título mundial y la jugadora por las circunstancias reales: la destitución de un personaje turbio y su corte de seguidores, incluido el entrenador, al que se la tenían jurada desde hacía tiempo y la manipulación del caso por políticos y políticas circunstanciales.

Tras el informe PISA 2023, programa internacional que evalúa el rendimiento de los alumnos de Cuarto de la ESO en ciencias, matemáticas y comprensión lectora, Cataluña se sitúa a la cola nacional en las tres competencias. Nada más conocerse los resultados, las autoridades educativas de la Generalitat los han justificado alegando que se deben a una sobrerrepresentación del alumnado inmigrante en las pruebas. Ante el aroma inconfundible de la xenofobia circunstancial, al día siguiente, el Departamento de Educación de la Generalitat rectificó trasladando a los responsables del informe PISA su confianza completa en la calidad y rigor de las pruebas. Reconocemos, además, que sobre PISA no hay excusas. Es preciso descartar todas las dudas sobre la representatividad de la muestra con respecto a la realidad social. Somos conscientes de un problema que tenemos identificado y trabajamos seriamente para resolverlo. ¡Viva el cosmopolitismo educativo!

Podríamos también hablar del repertorio feminista circunstancial de algunas influencers y de las asiduas de la prensa rosa, compatible, según ellas, con su sexismo, exhibicionismo y negocios millonarios de la imagen.

O de los más de siete millones de euros probados que el C.F. Barcelona pagó durante dieciocho años al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, José María Enríquez Negreira, por informes estadísticos y asesoramiento profesional. Laporta, presidente circunstancial del Barça, interpreta los hechos: hay demasiado madridismo sociológico en los centros de poder. El infierno siempre son los otros.

P.D. Una teoría filosófica y dos teológicas han intentado probar sin éxito lo que sería una ética del deber al margen de las circunstancias: la ética formal kantiana, la moral tomista de la iglesia católica y la ética protestante de las iglesias reformadas.

La primera propone que solo una razón pura práctica que excluya los elementos felicitarios o utilitarios y actúe por total acuerdo con su sentido del deber puede considerarse moralmente valiosa. Se trata de una voluntad regida por imperativos categóricos, incondicionados, por leyes morales autónomas. Kant lo denominó el ideal de la santidad, inalcanzable para el ser humano, añadió, que actúa siempre movido por imperativos hipotéticos o condicionados; incluso los declarados categóricos son hipotéticos disfrazados tras revelar las circunstancias empíricas que los encubren (fisiológicas, psicológicas, sociológicas, económicas, educacionales, jurídicas, religiosas). Ecce homo.

La teología católica afirma que el entendimiento descubre de forma inequívoca la ley natural o proyección a escala humana de la razón divina como un conjunto de preceptos universales e inmutables, válidos para todos los hombres y todas las épocas. Para la fe judeocristiana serían los diez mandamientos. La excesiva generalidad de tales principios hace que la Iglesia sea la depositaria de su interpretación correcta y adaptación concreta, por lo que la conciencia individual queda relegada, aunque no negada, al segundo plano del libre albedrío. O sea, historia del catolicismo y sus angostos vaivenes. De nuevo una ética de circunstancias, historicista, que comienza con la Patrística y tras innumerables, concilios, encíclicas y proclamas ex cátedra del Sumo Pontífice acaba con el enfrentamiento entre partidarios y detractores del Papa Francisco dentro y fuera del Vaticano. 

El protestantismo, en su versión original, contempla dos absolutos: La Palabra de Dios, la Biblia y el libre examen de los textos sagrados. De un mismo versículo de un capítulo bíblico pueden extraerse según las incontables iglesias, confesiones y sectas reformadas las conclusiones más insólitas e incluso contradictorias. Además la interpretación del pastor, una mera designación profesional, es tan válida como la de cualquier cristiano. Ahora las circunstancias son ilimitadas. 

domingo, 3 de diciembre de 2023

Ciencias o letras. El gato de Schrödinger

 

Cuando era estudiante de Bachillerato pronto me di cuenta de que lo mío no eran las ciencias. Lo cierto es que en el instituto tuve excelentes profesores de literatura, filosofía, latín y griego, y que, inversamente, los profesores que me tocaron de matemáticas, física, química y biología eran, por decirlo con palabras amables, menos didácticos. El resultado fue una cosecha de hermosas calabazas en mates y un reguero de clases particulares. Uno de mis pacientes profes de pago me decía con razón: No es que hagas mal el problema, eso no es grave por el momento, lo que me preocupa es que no seas capaz de entender siquiera el enunciado. No consigo descifrar el enigma de que traduzcas correctamente un galimatías deconstruido de Cicerón y no seas capaz de resolver una ecuación lineal de segundo grado.

El catedrático de matemáticas se embrollaba en la pizarra con los problemas de álgebra hasta que conseguía explicárselos a sí mismo (¡calla no es así! y borraba) o mostraba las propiedades de las figuras geométricas mediante las líneas imaginarias que dibujaba con el dedo en los ángulos del aula. El profesor de física y química acabó su carrera en el juzgado por suplantar el título de un licenciado purgado tras la guerra civil que había fallecido en Colombia; según parece, los trámites notariales de una herencia destaparon el cambiazo. Conocimos los detalles por la prensa de Madrid. Materia para una novela. El hombre hacía lo que podía y apostaba por el aprobado fácil por no levantar la liebre. El biólogo, a punto de jubilarse, era el más llevadero; te levantaba de tu sitio y tenías que repetir las páginas del libro de texto que el día anterior nos había leído al pie de la letra: claro, claro, se interrumpía, es así, no os dais cuenta, lo comprendéis… Simplemente se repasaba el tema. Como era duro de oído, tu compañero de pupitre te soplaba las preguntas y todos tan contentos. En los exámenes -tenía reuma- no se movía de su mesa entarimada por lo que la mayoría copiaba directamente del libro ante la mirada airada de los artistas de las chuletas y los honestos empollones. Tanto sobresaliente en los exámenes acabó por sembrar la duda en su bendita inocencia (y en la de sus colegas) por lo que recurrió a su sobrino, un maestro en paro que se paseaba cual lince al acecho por los pasillos y rincones del aula. Tras los primeros ceros punitivos se acabó el momio. Los neumáticos deshinchados de su Vespa fue la única satisfacción que algunos obtuvieron. El resto, a estudiar de memoria de tres en tres líneas los tejidos del cuerpo humano.

A letras, pues, tras superar la reválida de cuarto. Entonces no eran el furgón de cola del bachillerato, tenían otra consideración académica y social. Tras aprobar el Preu por los pelos, me matriculé en la Universidad Autónoma de Madrid con la intención de estudiar literatura española. Tras un primer curso de asignaturas comunes había que elegir especialidad en segundo de carrera. En la cola de Secretaría una amiga me preguntó en qué pensaba matricularme: ¡No hay literatura en esta Universidad, sólo filología hispánica! me informó atónita. No me interesaba. Tenía un cuarto de hora para elegir: clásicas o filosofía. Me gustaba el latín, menos el griego, por lo que opté por lo que pomposamente la administración educativa denominaba “filosofía teorética”. Después de todo, como sugería Borges, la filosofía es un género literario. O, desde otra perspectiva, la historia del pensamiento es una excelente forma de aproximarse a la literatura. Y también, como descubrí, a la ciencia.

Me atraen como un imán los temas de divulgación científica. Sobre todo, en los tiempos que corren: una mirada a los límites del mundo, al macro y al microcosmos, supone olvidar por un momento la historia universal de la incompetencia política y los horrores de la guerra. He dedicado, diletante, algunas entradas a estos temas: al Big Bang y al bosón de Higgs, al Big Data y a la Inteligencia Artificial. Uno de los que ahora me ocupan (o, mejor dicho, me distraen) es la paradoja o experimento mental del gato de Schrödinger.

Un gato se encuentra en una caja sellada. Dentro, junto al gato, hay una ampolla con un gas venenoso y un martillo conectado a una fuente radioactiva. Es posible que después de un período de tiempo, la desintegración radioactiva de algún átomo active el martillo, éste rompa el recipiente y libere el veneno que mataría al gato. Pero también es posible que eso no ocurra. La física cuántica afirma que hasta que se produzca una medición o una observación (alguien abra la caja) el gato está vivo y muerto al mismo tiempo en una superposición de estados sin definir.

Según el premio Nobel Serge Haroche, el salto o no del átomo que activa el veneno es discontinuo, aleatorio e impredecible: Einstein se equivocó, Dios efectivamente está jugando a los dados en el universo cuántico. Según las leyes que rigen el mundo a escala atómica durante un tiempo el gato está vivo y muerto al mismo tiempo. Se trata de un estado de superposición vinculado a un suceso que puede ocurrir o no sin que podamos controlarlo de forma empírica o estadística. Puesto que la caja está completamente cerrada y no hemos medido ni observado el evento no podemos saber si ha ocurrido, por lo que no podemos establecer si el gato está vivo o muerto. Si abrimos la caja y observamos al gato, su estado colapsará en una de las dos posibilidades.

Obviamente un gato no es un sistema cuántico La mecánica cuántica actúa sólo bajo condiciones de laboratorio entre partículas en las que no es posible predecir lo que va a suceder porque desconocemos las reglas, si es que las hay, de los saltos de estado. Esto no quiere decir que las leyes de la física cuántica no se puedan aplicar a la macrofísica y a la microfísica. Es más, sus mediciones son mucho más precisas que las de la física clásica, pero a la vez dejan un inmenso agujero abierto al principio de incertidumbre. La pregunta es si la aleatoriedad está para quedarse o será posible predecir en el futuro si el gato está vivo o muerto.

Se ha intentado superar esta paradoja mediante la construcción de un modelo teórico que permita saber qué le va a ocurrir al gato. Un grupo de científicos de la Universidad de Yale admite que es imposible predecir el salto cuántico que rompe la superposición de estados atómicos dentro de un sistema cerrado, aunque es posible construir un algoritmo que nos proporcione la señal de que un salto va a ocurrir, lo cual podría anticipar e incluso impedir la muerte del gato… Las potentes computadoras cuánticas tienen la palabra: Similia similibus curantur, es decir, las cosas semejantes se curan con las semejantes. En realidad, este proyecto de investigación no invalida la paradoja de Schrödinger; no rompe con el dogma de que el futuro es aleatorio, sujeto al principio de incertidumbre. El problema comporta una enmienda a la totalidad de la física. Se trata de una concepción de la naturaleza probabilística, no determinista (resumida en la famosa frase de Einstein: Dios no juega a los dados).

Otra forma de refutar la paradoja ha sido el desarrollo teórico del concepto de decoherencia: un proceso por el cual un sistema perdería necesariamente sus propiedades cuánticas por su interacción con el entorno. La decoherencia actuaría del mismo modo que la medida o la observación eliminando la superposición a menos que seamos capaces de aislar el sistema mediante unas condiciones experimentales ideales, sin interferencias (incluidas la medida y la observación). En el mundo real, micro o macro, la interacción entre los hechos, la misma experimentación científica, daría lugar a una rápida decoherencia y harían que el gato estuviera vivo o muerto, pero no a una superposición de ambos estados. 

Una tercera vía de escape a la paradoja es la que propuso el propio Einstein que no la soportaba (¿Entonces la Luna no existe si no la miro? llegó a decir): defendía la existencia de una realidad más profunda que la descrita por la mecánica cuántica, en la que un conjunto de variables desconocidas descartaría la inconsistencia de la física. Particularmente influyente fue el trabajo del estadounidense David Bohm, quien en los años 50 creó una versión de la mecánica cuántica en la que se restaura el determinismo y el principio de causalidad. En su modelo, el estado del sistema estaría bien definido incluso cuando no es ni observado ni observable. El universo es homogéneo. Los partidarios de la teoría de las variables ocultas se han convertido en una secta. La comunidad científica es contraria a la introducción de elementos ad hoc por considerarlos superfluos. Además, los trabajos experimentales que desde los años 70 han realizado Alain Aspect, John Clauser y Anton Zeilinger, los ganadores del Nobel en física de 2022, han servido para desmontar numerosas variables ocultas, lo que ha reforzado la interpretación de Schrödinger y la música del azar. La cosa en sí kantiana es la pura indeterminación de lo real. Por el momento el gato sigue vivo y muerto a la vez.

P.D. Asumo la noble crítica de que si algo no se explica bien es porque no se entiende.                                                          

domingo, 12 de noviembre de 2023

Fragmentos sobre la guerra

 

El hombre de Cromañón, el hombre actual, se convirtió en la especie dominante del género homo por una compleja organización social y una avanzada cultura material que le permitieron desarrollar armas y estrategias de ataque que acabaron con las últimas poblaciones de neandertales cuya convivencia se basaba en la familia extensa y unos instrumentos menos desarrollados. En realidad, fue un genocidio. La sombra, el arquetipo de la guerra, forma parte universal, según el psicoanalista C. G. Jung, del inconsciente colectivo de la especie. Ni siquiera las comunidades reducidas, tribales, los llamados pueblos sin historia cuya organización social se basa en redes de parentesco y la aceptación de tradiciones seculares se libran de la codicia brutal de su vecinos. Las causas de la extinción de la especie humana están grabadas a fuego desde los orígenes, los procesos de hominización y humanización. 

El hombre es por naturaleza un animal político. Pero la guerra no es un fenómeno independiente, sino la continuación necesaria de la política por diferentes medios, como afirmó el general prusiano Carl Von Clausewitz, un renombrado teórico de la ciencia militar moderna. El poder político está subordinado al poder económico, pero ambos, en última instancia, se sustentan en el poder militar. Siempre ha sido así, desde la antropogénesis hasta los actuales bloques hegemónicos. Cito a mi amigo el Coronel Abengoa, doctor en historia por la UNED: hay una historia biográfica como la Historia de mi vida de Giacomo Casanova, las Memorias de ultratumba de Chateaubriand o Las Memorias de Winston Churchill; o una intrahistoria, como los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós; o la historia contada desde los grandes dirigentes de la Humanidad, Pericles, César, Carlomagno, Napoleón, Abraham Lincoln… o desde los genios y los descubrimientos tecnocientíficos; o desde la economía política según la metodología marxista; o desde los “hechos y las fechas” como hace la historia positivista; o una mezcla de todas. Pero la más convincente, según Abengoa, es la historia militar. Conviene repasar, subraya, los principales acontecimientos bélicos que han marcado el devenir completo de la humanidad: el probable genocidio de los neandertales a manos de las violentas hordas de cromañones, las Guerras Médicas, las legiones romanas… la invasión de Ucrania, el drama palestino-israelí. La lista es interminable.

Se le atribuye a Esquilo la autoría de la frase: La verdad es la primera víctima de la guerraEl dramaturgo griego había combatido contra los persas en las batallas de Maratón y Salamina y estuvo involucrado en las intrigas de la democracia ateniense. Sabía de lo que hablaba. Conviene distinguir, a propósito de la información moribunda en tiempos de guerra, entre ignorancia, confusión, duda, error, falsedad, contradicción y mentira. La guerra es también un fracaso del lenguaje. Sobre las justificaciones de los bandos enfrentados: de una falsedad o de una contradicción se sigue cualquier cosa; se puede demostrar cualquier proposición, propuesta, interpretación o ideología a partir de premisas falsas o contradictorias. Se trata del denominado principio de explosión deductiva de la lógica clásica y de la moderna lógica formal.

Las guerras son un medio para desechar el material militar antiguo (o venderlo de segunda mano) y sustituirlo por otro más eficaz. Las 100 mayores empresas fabricantes de armas facturan cada año a los gobiernos 400.000 millones de dólares. Como en la industria del automóvil existe una estética inherente a la carrera de armamentos: las formaciones de carros de guerra egipcios, las máquinas de guerra diseñadas por Leonardo Da Vinci, el grupo de combate de un portaaviones nuclear de la sexta flota ...

El historiador británico Ian Morris sostiene en su libro La Guerra ¿Para qué sirve? que la guerra es la clave principal del progreso humano: que los saltos cualitativos hacia nuevas formas de civilización tienen siempre su origen en la guerra. Eso sin contar que el propio Internet, los avances en navegación marítima y aeronáutica, los ordenadores más potentes y otras tecnologías electrónicas, la inteligencia artificial, la investigación médica se crearon para aumentar la capacidad operativa de los ejércitos. El pacifismo, la interculturalidad o las consideraciones sobre las condiciones de una guerra justa (desde San Agustín a John Rawls) son interpretaciones idealistas, éticas, sobre cómo debería ser el mundo, no sobre cómo es realmente.

Los Convenios de Ginebra (1950) han sido ratificados por 196 Estados. Son muy pocos los tratados internacionales que tienen un apoyo tan alto. Protegen a las personas que no toman parte en las hostilidades, como civiles, personal sanitario, trabajadores humanitarios, periodistas o personal religioso. También a las personas que ya no participan en los combates, como soldados heridos o prisioneros de guerra. Tienen derecho a que se respete su vida y su integridad física y moral. Serán, en todas las circunstancias, protegidas y tratadas con humanidad, especialmente las mujeres, los niños o las personas mayores. Decía Cicerón que durante la guerra las leyes son lo que único que guarda silencio.

¿Por qué la guerra? Carta de Freud a Einstein: Los conflictos de intereses que surgen entre los hombres se resuelven pues, en principio, por la violencia. Así sucede en todo el reino animal, del que no podría excluirse al hombre. En su caso, evidentemente, a esos conflictos se suman los conflictos de ideas, que se elevan a las más altas cimas de la abstracción y cuya solución parece requerir otro tipo de técnicas. Pero esta complicación sólo aparecerá más tarde. En los orígenes, en una horda poco numerosa, la superioridad de la fuerza física decidía lo que debía pertenecer a uno u otro o cuál era la voluntad que debía respetarse. La fuerza física va a ser secundada y pronto reemplazada por el recurso a las armas: saldrá victorioso el que posea las mejores o el más diestro en su manejo. La intervención del arma señala el momento en que la supremacía intelectual comienza a sustituir a la fuerza bruta.

Las armas son, según Freud, la primera manifestación de la inteligencia humana, del animal racional. Anterior al mito, la magia, el arte o la religión. Es genial. 

Kant, Sobre la paz perpetua. Condiciones preliminares

La constitución civil de todos los Estados debe ser republicana.

La ley de las naciones debe estar fundada en una confederación mundial de Estados libres.

La ley de la ciudadanía mundial debe estar limitada a condiciones de una hospitalidad universal o cosmopolita.

Recuerda el lado luminoso de la guerra de las galaxias. Lo cierto es que siempre habrá una república y un imperio enfrentados por la supremacía del cosmos.

domingo, 15 de octubre de 2023

Politeia

 

El hispanista inglés Gerald Brenan (1894-1987) publicó en 1943 El laberinto español, una obra clave según los historiadores para entender los antecedentes de la Guerra civil española. Haría falta una segunda parte del mismo título para entender los consecuentes. Lo cierto es que se trata del mismo laberinto antes, después y ahora. Se ha convertido en un parte del inconsciente colectivo, en una mentalidad trasmitida de padres a hijos que contradice la simplista teoría orteguiana de que las generaciones sucesivas airean las creencias de las precedentes. Hay más literatura que filosofía de la historia. Es su prosa, no su sistema, lo más valioso de Don José. Los herederos de los vencedores se empeñan en olvidar, en pasar página de algo superado y los vencidos en recuperar la memoria de una confrontación grabada a sangre y fuego en sus ancestros, algunos sin enterrar. La transición a la democracia supuso un intento conciliador de síntesis y superación de los contrarios, aunque incompleto: el arquetipo de la represión de la posguerra, la sombra que cubre la geografía española, emerge con fuerza a favor o en contra de una segunda transición. El resultado es que resulta imposible alcanzar un pacto social estable. Dialogar sin ira: ni siquiera somos capaces de hacerlo en grupos reducidos, incluidos los amigos, la familia o la pareja.

En los Diálogos platónicos, tras un breve protocolo de encuentro entre Sócrates y sus interlocutores, se suscita la discusión sobre un tema de carácter humanístico, como el amor, el alma, la amistad, la virtud, la justicia o el lenguaje. Literalmente el diálogo es un viaje a través de la palabra. Razonan conjuntamente sobre una idea, y cuando, al hilo del argumento, se producen alusiones personales quedan al margen de la cosa misma. El contenido de verdad del proceso dialéctico está a salvo de insinuaciones contaminantes. Es lo contrario de las disputas sañudas entre nuestros representantes electos. Buscan ante todo el descrédito del enemigo. El problema en cuestión se sugiere vagamente al final de la bronca si es que queda algo que llevarse a la boca. Según estas reglas, el problema es el otro. 

Me considero un viejo liberal seguidor de las ideas de Stuart Mill, del cual he escrito una breve monografía (Materialismo y utilitarismo, Marx y Stuart MillMadrid, Oxford Educación, 2005). El concepto actual de libertad, se ha distanciado de los valores ético-políticos del genuino pensamiento liberal que además de defender las libertades civiles primarias de pensamiento, conciencia y expresión, sostiene la autonomía del individuo como sujeto constituyente (previa a cualquier contrato social) y la supeditación del legítimo interés individual a la utilidad general (la mejor acción es la que produce la mayor felicidad para el mayor número). Los que se denominan liberales en nuestro país, en el fondo, no son nada liberales. La lideresa populista a la que a la mínima se le cae de la boca la palabra libertad me recuerda más a Evita Perón que a Clara Campoamor. He oído con regocijo a cierto comunicador de la extrema derecha proclamarse “liberal”. También a la dama de hierro, que repunta tras las mayorías absolutas de Madrid. El fulminado partido Ciudadanos, faro del liberalismo, y su ambicioso líder merecería un artículo aparte. Todo se reduce a que el votante conservador prefiere el original a la copia.

En las democracias liberales más avanzadas de la Unión Europea, si es que aún quedan, detrás de los políticos del gobierno o de la oposición hay equipos de profesionales formados, técnicos competentes que son los que finalmente resuelven los problemas. En nuestro país detrás de una clase política mediocre en general, hay una legión de asesores, también políticos que simplemente perpetúan los despropósitos de sus jefes de filas. Es inaudito que los expertos de primera línea no advirtieran a la ministra y al presidente de los efectos indeseables de la ley del sí es sí. ¿O lo hicieron? Acreditados juristas, letrados de las Cortes y catedráticos de derecho penal llegaron a las mismas conclusiones. No obstante, la ley se aprobó primero y se parcheó después. Nadie dimitió. La vigente ley de educación (y las anteriores) es una superestructura ideológica avalado por psico-socio-pedagogos cuya finalidad es triple: enjaular al personal como sea, desterrar el fracaso escolar de las estadísticas oficiales y aparentar diversificación y atención a la pluralidad donde sólo hay café para todos. Nadie se ha parado a pensar que más de la mitad de los alumnos preferirían cursar módulos de formación profesional. Obviamente, es más barato montar un aula con una pizarra y una tiza que un taller de automoción. Y justificar el dislate con una jerga incomprensible.

Sánchez, fecundo en ardides, es un experto en los temblores de la política de circunstancias. Después de todo, la política es el arte de lo posible, frase que se atribuye a pensadores y estadistas ilustres. Su precursor y maestro es el ínclito y nunca bien ponderado Don Álvaro Figueroa y Torres, Conde de Romanones, otro político liberal que ocupó todos los cargos de la patria, quien a la pregunta de los periodistas sobre sus bandazos parlamentarios respondió: A ver si se enteran de una vez: cuando yo digo en esta cámara “Nunca jamás” me refiero siempre a la semana actual

Todos los presidentes del gobierno que en España han sido desde la transición han sido silbados, denigrados e insultados cuando se dirigían a la tribuna de autoridades el doce de Octubre, día de la Fiesta Nacional. Se trata de un triste espectáculo sea quien sea la víctima de los salivazos. Hace tiempo Alfonso Guerra sentenció, al referirse a la bronca de todos los años: hay gente que abuchea al presidente del gobierno y aplaude a una cabra

viernes, 15 de septiembre de 2023

Inteligencia artificial

La Inteligencia Artificial (IA) es uno de los avances tecnológicos que han transformado el mundo, como la imprenta, la máquina de vapor, la bombilla, el teléfono, el avión, las computadoras, internet y los smartphones. Dicho con palabras sencillas, la IA son máquinas dotadas de potentes algoritmos informáticos programados para reproducir las funciones cognitivas de la mente humana. Sus innumerables usos abarcan las finanzas, el análisis de datos, la medicina, la automoción, la aviación, la robótica, la gestión del transporte, la industria, la agricultura, la meteorología, la carrera de armamentos o los juegos. Por ejemplo, jugar al ajedrez con los grandes maestros y darles jaque mate. Pueden implementarse algoritmos para automatizar cualquier actividad humana. Los más populares son los modelos del lenguaje o redes neuronales artificiales capaces de procesar grandes volúmenes de información a fin de aprender la gramática de un idioma y generar conversaciones o textos originales. En fin, es la realización ex machina del concepto de competencia lingüística formulado por Noam Chomsky en 1960 en su obra Syntactic structures y completado una década después por el sociolingüista Dell Hymes en su teoría de la Competencia Comunicativa.

Meta, la empresa matriz de Facebook, ha lanzado públicamente su nuevo modelo de lenguaje de inteligencia artificial (IA) llamado Large Language Model Meta AI (LLaMA). Este nuevo lanzamiento de Meta es un avance significativo en la democratización del acceso a grandes modelos de lenguaje y marca un hito en el progreso de la IA. LLaMA es un modelo de lenguaje que llega a 65 mil millones de parámetros, de hecho se presenta en varios tamaños que van desde 7 mil millones a 65 mil millones de parámetros. El modelo funciona a través de la generación de texto recursiva, en la que se utiliza una secuencia de palabras como entrada para predecir la siguiente palabra. Según Meta, el modelo LLaMA se entrenó en textos de las 20 lenguas con el mayor número de hablantes, centrándose en las lenguas con alfabetos latino y cirílico.

Sin entender gran cosa, está claro que no se trata de una Wikipedia parlante sino de un instrumento capaz de dialogar sobre cualquier tema, responder dudas, suscitar preguntas y formular hipótesis. Con total seguridad hay equipos de ingenieros de primera línea que están construyendo algoritmos relacionados con la predicción en las apuestas deportivas. Hace poco le pregunté a uno de los chats IA más conocidos, después de identificarme, qué equipo iba a ganar la Liga. Ahora mismo es imposible hacer un pronostico fiable, contestó, no obstante... 

He impartido clases de historia de la filosofía antes y después de internet y utilizado "el trabajo" como herramienta didáctica en ambos casos, aunque no los dictados mediante IA. En mi opinión, las cosas no han cambiado mucho. Adelanto la conclusión: se puede aplicar con criterio un amplio repertorio de ejercicios prácticos en la citada asignatura: comentario de textos, mapas conceptuales, resúmenes, pruebas de alternativa múltiple, cuestiones de comprensión, relación y repaso, glosarios. Puedo asegurar que los trabajos no sirven para nada. Antes de internet, los esforzados alumnos copiaban a mano los trabajos, cual monjes medievales, de los diccionarios enciclopédicos. Todavía conservo el Larousse (veinte volúmenes) y dos tomos titulados Las mariposas del mundo (pensé que a mi mujer le gustarían en vez de tirármelos a la cabeza) que me endosaron los emboscados representantes de las editoriales que nos cazaban a lazo en la sala de profesores. Hoy nadie quiere libros y menos enciclopedias, ni siquiera regaladas. Recuerdos de los Baby Boomers

Con internet los alumnos copiaban y pegaban las mismas enciclopedias virtuales mientras intentaban pasar las pantallas del Principito en otra ventana. Había además incontables páginas de historia de la filosofía a la espera de ser ordeñadas. O plataformas como El Rincón del Vago donde los estudiantes se bajaban trabajos de todas las asignaturas habidas y por haber. En mi caso, circulaban por el centro durante años con la seguridad de que no los iba a leer. Los exigía como un absurdo requisito para aprobar, pero no modificaban la calificación una vez que me los enviaban al correo en grupos de cuatro. El trasiego digital, único fin confesable, era divertido entonces.

Los modelos IA de lenguaje aplicados a la enseñanza, producen unos textos tan equivalentes a los humanos que los estudiantes los utilizan para redactar trabajos sin que los profesores sean capaces de detectar el fraude incluso en la Universidad. Ya hay disponibles programas delatores de textos creados con GPT. El problema es que la IA siempre va por delante del chivato que en breve queda desfasado y vuelta a empezar. Es lo mismo que el dopaje y los medios de control. Sobresaliente general. Ni qué decir tiene que si diera clases ahora prescindiría de perder el tiempo, hacérselo perder al alumno y al algoritmo con inútiles deberes escolares.

sábado, 9 de septiembre de 2023

El caso Rubiales

 

Un personaje tan notorio como Woody Allen, en una entrevista al diario El Mundo, ha realizado unas polémicas declaraciones durante la presentación de su última película en el Festival Venecia, Coup de chance, en las que quita hierro al pico del inhabilitado presidente de la Real Federación Española de Fútbol.

Es difícil entender que una persona pueda perder su trabajo y ser penalizada de esa manera por dar un beso a alguien. Si fue inapropiado o demasiado agresivo, hay que decirle claramente que no haga eso y que se disculpe. No es que haya asesinado a alguien. Pero lo suspendieron de su cargo y podría perderlo todo. (…) Fue resultado del "momento" y la "emoción de la victoria". (…) Lo primero que pensé es que no se escondieron ni la besó en un callejón oscuro. No la estaba violando, era solo un beso y era una amiga. ¿Qué hay de malo en eso? En la primera información no sabíamos si la mujer se apartó y le dijo: “No hagas eso” (…) Como ciudadano medio, estuvo mal, hizo algo incorrecto… pero no fue como si hubiera quemado un colegio (…) Fue algo público. No la estaba besando en su despacho con la puerta cerrada ni nada parecido donde ella estuviera amenazada. Fue claramente a la vista de todos y ella no estaba en peligro. Pero claro, ella tiene todo el derecho a dejar claro que no quiere, y él tiene el deber de pedir disculpas y de asegurar que no lo volverá a hacer. Y hecho eso, seguir los dos adelante…

Sólo una persona completamente ajena al affaire Rubiales podría haber opinado así. Es curioso que el más cercano, el cesado presidente, y el más lejano, el célebre director, no entiendan lo que ha ocurrido. Ambos juzgan un hecho concreto, una acción aislada, un acontecimiento en sí mismo; no lo que es: una enmienda a la totalidad.

El beso robado y el gesto obsceno de Rubiales no es la causa sino la ocasión de ajustar viejas cuentas con el fútbol profesional femenino. Si la selección española no hubiera hecho la proeza de ganar el Mundial 2023 nada habría salido a la luz. El problema viene de atrás. Hace más de un año, quince jugadoras enviaron un correo a la Federación Española de Fútbol para comunicar su renuncia a jugar en la Selección por su desacuerdo con los métodos y decisiones del entrenador, Jorge Vilda; las capitanas pidieron además su destitución. La respuesta de Rubiales y Vilda fue contundente: el primero desautorizó la pretensión de las jugadoras por incompetencia y amenazó con sanciones legales por incomparecencia; el segundo se aferró al cargo sin más explicaciones. Posteriormente doce de las quince rebeldes solicitaron su disposición a volver a la selección. Hace días Jorge Vilda ha sido destituido por su estrecha connivencia con Rubiales. En la Asamblea de la RFEF fue uno de los que aplaudió a rabiar el discurso exculpatorio de su jefe (igual que el actual entrenador de la selección nacional masculina, Luis de la Fuente). Cuando cambió la dirección del viento ambos se sumaron a las críticas e improvisaron unas endebles excusas: el contexto emocional, dijeron, los había arrastrado a ponerse en pie y sumarse al sentimiento unánime del grupo. Lo cierto es que muchos asistentes se sentaron con las manos en los bolsillos y miraron al suelo.    

También ha sido decisivo el irresistible ascenso del feminismo, siempre con años de retraso, en nuestra sociedad. El affaire Rubiales ha tenido la singularidad de encrespar a todas las tendencias feministas en una escala ascendente de descalificaciones: desde la impresentable actitud machista hasta el abrazo mataleón. La jugadora Jenni Hermoso que inicialmente se mostró perpleja y después molesta por el achuchón subitáneo, denuncia ahora formalmente al implicado, lo cual ha activado una querella “a la mayor brevedad” de la teniente fiscal de la Audiencia Nacional por indicios de agresión sexual. Rubiales pasa de ser cesado a juzgado. Incluso un alto comisionado de la ONU ha condenado el caso por abuso de posición dominante.

Por supuesto, los partidos políticos han puesto en marcha la máquina de picar carne y se han posicionado en torno al beso no consentido. El PSOE considera que Rubiales "no puede seguir representando ni los valores del deporte, ni los valores de un país al que no representa”. El PP ha pedido que se "escuche a la sociedad y a las futbolistas e insta al Gobierno a que actúe para no llegar tarde a la solución del problema”. Sumar pide la "suspensión inmediata" de Rubiales al Consejo Superior de Deportes que, a su vez, ha remitido la documentación pertinente al Tribunal Administrativo del Deporte que estudia el caso como "una infracción grave pero no muy grave". Por tanto, el CSD no tiene vía libre para la suspensión definitiva y deja en cueros al Gobierno. Vox, por su parte, denuncia la "cacería política" contra el expresidente, critica el “falso feminismo”, carga contra la ley del “solo sí es sí” y pide la dimisión de Sánchez. Lo cierto es que PP y PSOE permitieron e incluso promovieron cuando gobernaban el ascenso de altos cargos federativos poco capacitados (un eufemismo) para una gestión eficaz del deporte. De aquellos barros estos lodos. En fin, lo de siempre.   

P.D. A esto se unen las tertulias de mañana, tarde y noche que, aunque pregonan que sólo deberíamos dar protagonismo al triunfo de la Selección Femenina de fútbol, campeonas del mundo (increíble dadas las circunstancias masculinas), en realidad de lo que único que hablan es del caso Rubiales. En breve una serie de Netflix.