Si Julián Álvarez, el conocido
y nunca bien ponderado delantero del Atlético de Madrid, hubiese fichado por
alguno de los grandes clubes ingleses o quizás francés por una considerable
cantidad de millones la noticia hubiese sido primera portada de la prensa gremial
y pasto de las tertulias futboleras durante más o menos una semana para luego
perder interés como agua pasada que no mueve molino. Pero ha sido el caso que
los dos grandes del fútbol nacional se han empeñado en hacerse con los
servicios del jugador por motivos bien distintos. El Barça, tras anunciar la salida
de Robert Lewandowski al acabar la temporada ha dejado vacante el puesto y sin
un candidato firme de la Masia; el elegido ha sido Julián cuyo representante y
entorno (con su silencio cómplice hasta hace unos días) llevan dando la murga
con su seguro fichaje desde la temporada pasada. Por su parte, Florentino
apuntaló la renovación de su candidatura a la presidencia con la promesa de
ofrecer ciento cincuenta millones por un galáctico que resultó ser nada menos
que el susodicho. Según fuentes oficiosas rojiblancas el Barça hizo una
oferta ridícula: menos de ochenta millones más algún descarte (que por otra
parte se negó al acuerdo) a pagar en cómodos plazos. Por su parte, el Madrid,
una vez que Florentino ganó por goleada las elecciones mareó la perdiz de la
millonada que en el fondo no iba en serio y chanzas aparte los nuevos propietarios
del Atlético la ignoraron. La dirección del Real Madrid, una vez conseguido su
propósito, la retiró con alivio al día siguiente. En conclusión, el caso Julián
tiene toda la pinta de convertirse en el culebrón del verano.
Lleva razón el simpático
y dicharachero Enrique Cerezo cuando dijo literalmente que los jugadores,
afortunadamente para ellos, juegan donde quieren jugar. Cabe añadir que en
el fútbol profesional hay jugadores que legítimamente quieren progresar en lo
deportivo y en lo económico y otros que además quieren al club de sus amores. Lo
último no es el caso de Julián. Se han filtrado ciertos bulos sobre sus
desavenencias con Simeone a pesar de que ha sido su mayor defensor. Es más probable que influyera en su decisión,
expresada en el momento más inoportuno, su decepción por la falta de nivel y
los resultados de una plantilla que en su momento generó unas altas expectativas. Según cuenta cierta prensa interesada, desde su más tierna
infancia Julián siempre habló de su sueño de jugar en un gran club como el
Barcelona… No hay que descartar una nueva versión del caso Griezmann. Fuera del Atleti hace mucho frío.
Obviamente toca gestionar lo mejor posible la salida de la piedra angular sobre la que Apollo Sports y el director deportivo Mateu Alemany pretendían construir un ambicioso proyecto. A mi modo de entender, lo primero que conviene al Atlético es no pinchar la burbuja. Julián Álvarez no vale cien y más millones. Es un buen jugador, pero su trayectoria no lo convierte en uno de los delanteros top que justifique el desembolso de esa cifra. La última temporada ha sido decepcionante (si ha influido la constante intromisión del Barça es algo que sólo podemos conjeturar): el penalti fallado en la tanda de la final de la Copa del Rey, su bajo rendimiento en las grandes citas nacionales e internacionales, sus veinte goles en todas las competiciones. Eso sin contar el historial de lesiones (treinta y ocho días de baja y seis partidos perdidos). Tampoco hay que olvidar la patada al césped antes que al balón en el penalti de los cuartos de final de la Champions de la temporada pasada. Lo segundo que conviene al Atlético es mantener abierta la oferta a los clubes que lo pretenden contratar. Los dopados financieramente manejan presupuestos que les permiten realizar fichajes estelares y pagar sueldos fuera del alcance de la mayoría. Si alguno de los interesados ponen encima de la mesa más de cien millones (mejor al contado) lo mejor es envolver a Julián en papel de celofán y transferirlo cuanto antes. No hay que olvidar que el jugador es un importante activo del club y que su cláusula de rescisión es de quinientos millones de euros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario